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24 noviembre 2016

I Domingo de Adviento: Estad en vela para estar preparados

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«Como en los tiempos de Noé, así será la venida del hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio comían, bebían y se casaban ellos y ellas, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así sucederá cuando venga el hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo; a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán. Estarán dos mujeres moliendo juntas; a una se la llevarán y a otra la dejarán. Estad en guardia, porque no sabéis en qué día va a venir vuestro Señor. Tened en cuenta que si el amo de casa supiera a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en guardia y no dejaría que le asaltaran la casa. Estad preparados también vosotros, porque a la hora que menos penséis vendrá el hijo del hombre».Mateo 24, 37-44

ORACIÓN
Ven, Señor Jesús,
no esperes que te invitemos.
Entra sin llamar
porque todos te necesitamos.
Necesitamos tu Palabra,
tu paz, tu compasión,
tu fidelidad al Padre,
tu amor a la verdad,
tu entrega sincera,
tu amor sin reservas.
En este comienzo del tiempo de Adviento
te pedimos que te esperamos a diario
en nuestras casas
y en nuestras calles,
en nuestras iglesias
y en nuestros hospitales,
en este mundo a veces tan materialista,
y tan envidioso.
Señor Jesús, no tardes
y mantén nuestra esperanza en tu venida.
Gracias, Señor Jesús.
Este domingo es el primer domingo de Adviento. Tenemos cuatro semanas para prepararnos para la venida del Señor, para celebrar que el Niño Jesús vuelve a nacer y vuelve a estar entre nosotros.
Pero, ¿cómo prepararnos para la venida del Señor? ¿qué podemos hacer?
Pues lo primero de todo es que en nuestra oración personal podamos dedicar un tiempo especial para recordar que ya queda muy poco para la Nochebuena y la Navidad, y que es un momento muy especial para todos los cristianos. También podemos fijarnos en personas que lo estén pasando mal (con problemas personales, personas que pasan hambre, que duermen en las calles...) y ver qué podemos hacer por ellos. Prepararse para que el Señor vuelva a estar entre nosotros, es ayudar también a los demás para que puedan recibir al Señor en las mejores condiciones.
Así que tenemos cuatro semanas por delante para que el centro de la Navidad sean el Señor y las personas por las que podamos hacer cosas.