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31 octubre 2016

Liturgia 31 octubre


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INVITA A LOS QUE VIVEN EN ANGUSTIA Y EN MISERIA
(Flp 2,1-4; Lc 14,12-14)

Introducción
 Como había también divisiones en Filipos, Pablo pidió a sus cristianos que trabajaran por la unidad, una unidad basada en desinterés y altruismo, en humildad e preocupación  por el bien de los otros.
Evangelio. Nos sentimos inclinados a amar y a invitar con reciprocidad a los que nos aman e invitan. ¿Es esto amor genuino según los estándares de Dios? El verdadero amor es gratuito, sin esperar nada a cambio, y abierto a los pobres, marginados y excluidos.  Es bonito decirlo, pero difícil hacerlo. ¿Cuál es nuestra experiencia personal?

Oración Colecta
Señor, Dios y Padre nuestro:
Venimos juntos aquí como pueblo
para participar en la fiesta de Jesús, nuestro Salvador.
Que esta celebración sea para nosotros signo y anticipo
de la fiesta sin fin que tú has preparado para nosotros. 
Que nos regocijemos contigo
y que acojamos a todos con brazos abiertos, 
a gentes de cualquier parte y condición, 
a hermanos de todas las naciones,
a fuertes y débiles, a pobres y ricos.
Que ojalá todos acepten tu invitación
para que nos regocijemos y alegremos 
todos juntos como hermanos,
en Cristo Jesús nuestro Señor.

Intenciones
  1. Para que todos a quienes encontramos en las encrucijadas de la vida, oigan y acepten también la invitación a la mesa del Señor, roguemos al Señor.
  2. Para que el Señor, que destruye la muerte, dé consuelo y fortaleza a todos los que lloran la muerte de un ser querido, roguemos al Señor.
  3. Para que las comunidades sin sacerdote, aisladas como se encuentran frecuentemente, puedan también recibir al Señor como su alimento en la eucaristía, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Estamos preparando tu mesa eucarística.
Que,  como tu Hijo, podamos gustar la felicidad de la vida 
y sepamos compartirla primeramente con los más necesitados.
Señor, queremos preparar tu mesa y la nuestra
para los que no tienen acceso 
a la mayoría de los bienes y recursos de la vida.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios nuestro acogedor:
Hemos participado en la mesa eucarística de Jesús tu Hijo.
Que ello signifique para nosotros 
que también nosotros tenemos que compartir nuestra mesa
con los humildes y desposeídos, 
incluso con gente difícil y no precisamente adorable. 
Inspíranos a ayudarlos a recuperarse
y a devolverles aquello de lo que nadie puede prescindir: 
auto-estima. auto-confianza,  y el valor indestructible 
para luchar realmente por ser personas humanas.
Concédenos todo esto por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús nos ha pedido hoy preocuparnos y cuidar especialmente de los hermanos rechazables y excluidos  -o así pensamos que lo son-,  ya que para Dios nadie es ni excluido ni rechazable. ¿Será ésta una tarea imposible de realizar? ¿Algo que solamente los ingenuos intentarían? Jesús se preocupó y amó a los marginados, excluidos y pecadores. ¿Nos atreveremos a seguirle? 
Que Dios todopoderoso nos dé sabiduría y valor para saberlo hacer. 
Y que él nos dé su eficaz bendición, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.