Una vez más, Jesús se aparece resucitado a sus amigos. Esta vez, se encuentran pescando, aunque sin mucho éxito. Y a diferencia de la primera ocasión, no reconocen a Jesús de inmediato. Lo descubren cuando ven que las indicaciones que les dio, funcionan, logrando pescar en abundancia. Después, Jesús pregunta tres veces a Pedro si lo ama. Y tres veces Pedro lo confirmará, corrigiendo las tres negaciones que tuvo durante su captura. Con esta triple afirmación de amor, Jesús confirma a Pedro al frente de su Iglesia, pidiéndole: “apacienta a mis ovejas”.
En nuestras vidas, también los acontecimientos nos van haciendo descubrir la presencia de Dios: cuando experimentamos un logro que nos hace sentir muy felices; cuando Dios nos bendice con algo que hemos deseado mucho; o también cuando sufrimos y sentimos su consuelo y paz. Y como a los discípulos, ello nos debe servir para amar y seguir a Cristo con más decisión.
Pedro nos muestra también, que podemos corregir cuando le fallamos a Cristo. Y Cristo está deseoso de que le demostremos nuestro amor arrepintiéndonos de nuestras faltas y luchando por ser mejores. Porque Jesús no busca la perfección en donde sabe que no la hay, simplemente busca nuestro amor, demostrado en nuestra fe el deseo de lucha y de servicio.
Hoy el Papa, sucesor de Pedro, también nos muestra con su vida ese amor por Cristo y esa lucha por ser mejor y servir a los demás.
¿En qué bendiciones en mi vida descubro la mano de Dios?
¿Me esfuerzo lo suficiente por demostrarle mi amor a Cristo corrigiendo mis faltas?
¿Me esfuerzo lo suficiente por demostrarle mi amor a Cristo corrigiendo mis faltas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario