07 abril 2016

Domingo III de Pascua: Moniciones 5

MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra más cálida bienvenida a la Eucaristía de este III Domingo de Pascua. Y os saludamos con toda la alegría que esta Pascua nos transmite. Jesús ha resucitado y ello es prueba de que el mundo está redimido, aunque a veces no lo parezca. La alegría de la Pascua, la promesa de un futuro de gloria, paz y amor, debe llenar nuestras vidas. Nuestra fe nos dice que es así. Jesús se aparece a sus discípulos en Galilea, le reconocen y Pedro, tras su arrepentimiento, recibe el encargo de afianzar a la Iglesia. Y eso mismo, siguen haciendo sus sucesores. Así el Papa Francisco ha abierto un tiempo de esperanza y humildad. Y ello en estos tiempos de zozobra y de ataques a la Iglesia. Para afianzar es bueno recordar, y contemplar con los ojos del alma, la escena de Jesús y Pedro a la orilla del Mar de Galilea. Qué la celebración de la Pascua nos motive para iniciar la Eucaristía con gozo y alegría entonando el canto de entrada…


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos hace preguntarnos qué lugar damos al Señor en nuestra vida y si somos capaces de anteponer las exigencias del evangelio a todo lo demás. Así lo hicieron los apóstoles ante las autoridades religiosas, porque siempre hay que obedecer a Dios antes de los hombres.


S.- Este Salmo 29 originariamente era de agradecimiento al Señor por haber librado de grave enfermedad a los fieles judíos. Después, y tras la victoria de los Macabeos se utilizó como dedicación del Templo de Jerusalén. Para nosotros hoy tiene resonancias de reconciliación ante pecados y faltas pasadas y la curación de nuestras penas de antes.

2.- Seguimos con la lectura del Libro del Apocalipsis donde se nos dice que: “Digno es Cristo de recibir la sabiduría, el honor, la gloria, el poder y la alabanza”; y eso nos da el conocimiento de que podremos sentir, siempre, a Jesús a nuestro lado.

3.- Preparémonos a escuchar el relato del Evangelista Juan sobre la aparición de Jesús Resucitado junto al mar de Tiberíades. Es una escena muy bien narrada, con sentido cinematográfico. Pongámonos junto a los apóstoles en el momento preciso que reconocen a Jesús que les prepara el desayuno en la orilla. Y luego escuchemos la conversación –muy dramática—entre Jesús y Pedro. Ojalá podamos sentirnos como si allí estuviéramos.



Lectura de Postcomunión

MONICIONES

Como todos los domingos –y muy especialmente en este tiempo de Pascua—Javier Leoz, nos entrega esta preciosa y breve plegaria para los últimos momentos de nuestra Eucaristía.

POR TU NOMBRE

¡Por tu nombre, Señor!,

te amaré hasta el final y,  amándote como Tú mereces,

sembraré de fraternidad y de  perdón mis caminos

de alegría y de belleza los  corazones de los que te anhelan

de regocijo y de seguridad

los rostros cansados de  tantos caminos retorcidos

Amén      

Exhortación de despedida

Salgamos del templo alegres. La resurrección de Jesús es tema de alegría total porque sabemos que el Resucitado lo hace todo nuevo. Confiemos en la luz de la Pascua y dispongámonos a vivir con alegría, paz y amor...

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