21 abril 2016

Comentario Domingo V de Pascua

Oración
Señor Jesús:
Ayúdanos a entender el misterio de la Iglesia, comunidad de amor. Al darnos el mandamiento nuevo como constitutivo de la Iglesia, Tú nos indicas que es el primero en la jerarquía de valores. Cuando te despedías de tus discípulos, quisiste ofrecer el mandamiento nuevo, el mandamiento del amor. En estos días de la Pascua, Tú nos recuerdas que el tiempo de la Iglesia es el tiempo del amor, es el tiempo de encontrarte en los demás.
Ayúdanos a encontrarnos en cada uno de nuestros hermanos y hermanas, aprovechando las pequeñas ocasiones de cada día.
Amén.

Jn 13,31-33a.34-35
«31Cuando [Judas] salió, dice Jesús: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. 32Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.
33Hijos (teknia), ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Me buscaréis y, como dije a los judíos, que a donde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros.
34Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado, que así también vosotros os améis los unos a los otros. 35En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros”».
¡PALABRA DEL SEÑOR!

CONTEXTO
Jn 13 es el primero de 5 capítulos que conforman la sección dedicada a la Última Cena de Jesús, puesta en relación con la Pascua, en cuanto que se describe la muerte de Jesús en términos de paso (= pascua). La sección de la Cena se divide en tres partes bien delimitadas: 1) Los capítulos 13 y 14, que hablan de “la nueva comunidad”; 2) Los capítulos 15 y 16, llenos de instrucciones de Jesús a sus discípulos; 3) El capítulo 17, que contiene la “oración sacerdotal” de Jesús. La primera secuencia, después de una introducción, narra dos episodios: a) el lavatorio de los pies (13,2-20); b) la traición de Judas (13,21-32), cuyo significado prepara el mandamiento nuevo de Jesús, carta fundacional de la nueva comunidad (13,33-35); es, justamente, la parte final del evangelio de hoy. La traición se ha consumado. La declaración de Jesús ha dejado desconcertados a los discípulos (13,21-22). En señal de amistad Jesús ofrece a Judas un trozo de pan, pero el efecto es contraproducente. Judas sale y Jesús interpreta lo sucedido. Empieza nuestro evangelio.

TEXTO
El evangelio, breve pero densísimo según la línea joánica, tiene tres partes: a) el anuncio de la glorificación del Hijo y del Padre (en la línea de la unidad de ambos en el evangelio del domingo pasado): la muerte de Jesús alcanza un sentido inusitado, inaudito, pues equivale a la glorificación del Hijo, en su entrega radical, y a la glorificación del Padre, en su intervención resucitadora (vv. 31-32); b) el anuncio de la despedida, la hora de Jesús solo (v. 33); c) el estatuto del discipulado: el amor como seña de identidad de los discípulos de Jesús (vv. 34-35).

ELEMENTOS A DESTACAR
• Jesús interpreta la salida de Judas, que se va para entregarlo. Acepta su muerte, pero en términos de glorificación, que se identifica con la de Dios: al realizar el proyecto de Dios, Jesús manifiesta la gloria/amor en toda su plenitud. Su entrega es la gran prueba del amor de Dios, que da a su Hijo único (cf. Jn 3,16). ¿Pensamos que la prueba del amor de Dios es lo que recibimos (o pretendemos recibir) de Él o lo que nos entregamos por Él?
• Dios manifiesta su gloria a través de Jesús. De nuevo nos hallamos ante el tema central del evangelio de Juan: la unión del amor demostrado con la del amor comunicado, representada en la cruz. Aquí se habla de las dos glorias, que se funden en una: la gloria/amor de Jesús se manifiesta en dar su vida, expresando así la gloria/amor de Dios a sus criaturas. Pero, si la gloria de Dios depende de nuestro modo de comprometernos en su proyecto salvador, ¿Cuánto la agrandamos? ¿O la empequeñecemos?
• Jesús promulga el mandamiento principal de la Iglesia. Jesús explica con su ejemplo que el amor es servicio al hermano (lavatorio de los pies), que se extiende a todos, incluso al enemigo (Judas) y se hace aun a costa de la propia vida. Hace del amor el distintivo característico y genuino de sus discípulos. Jesús les habla con un término de afecto, de intimidad familiar (“Hijos”), en un momento crucial: su próxima partida. Así. sus palabras asumen carácter de testamento). En su mandamiento, Jesús no pide nada para él mismo ni para Dios, sólo para los seres humanos. La experiencia de Dios genera un dinamismo expansivo de amor generoso, desparramado, universal. La norma de los discípulos es el proceder propio de Jesús. ¿En qué seguimos, y en qué no, el proceder de Jesús?
• La referencia (“como yo os he amado”) acaba de ser explicada por Jesús en las dos escenas precedentes: amar consiste en acoger y ponerse al servicio de los demás. Lo que aprenden los discípulos no es una doctrina, sino un comportamiento. Esto tenemos que aprender nosotros.

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.
Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?
Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…
Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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