El pregón navideño puede decirse un poco de antes del inicio de la Misa del Día. de la Nativida del Señor.Hay, también costumbre de pronunciarlo después de los ritos iniciales y antes de las lecturas. Nosotros hemos querido situarlo antes.
PREGÓN NAVIDEÑO
Por Javier Leoz
Hace muchos siglos, cuando las noches eran interminablemente largas
y la luz del día se resistía a aparecer en el horizonte.
Cuando los hombres dejaron de tenderse, darse la mano
y de ofrecerse, los unos a los otros, como ayuda en el camino.
Hace muchos siglos, cuando las injusticias
se desplegaron como un inmenso paraguas
sobre los más pobres y necesitados.
Cuando miles de hombres miraban hacia el cielo
esperando respuestas que, a pie llano, se les negaba
Hace muchos siglos se comenzó a hablar del Nacimiento de un Niño
Un Niño que, con rostro humano, sería semblante de Dios
Un Niño que, al venir, cumpliría promesas, deseos y sueños de la humanidad
Un Niño que, cuando llegó, convirtió el mundo en un remanso de paz
Un Niño que, en su amanecer, se vio el brillo de la bondad
Un Niño que, al gemir, latió con un corazón rebosante de paz
bendiciendo con manos llenas de amor
destellando miradas y llantos con sabor a Dios.
Hace muchos siglos, en Belén, en el silencio
el amor habló de una forma infinitamente humilde:
¡Dios se hizo hombre!
El cielo se rebajó a nivel de la tierra
La humildad asomó por todos sus costados
El perdón y la paz, alcanzaron a toda buena voluntad
Pero, hoy, al igual que entonces
Dios sigue naciendo en el pesebre de cada persona
Dios flota en las aguas del Misterio
Una VIDA NUEVA emerge vigorosa y con sabor a cielo
Una ilusión llama a la puerta de nuestra tristeza de nuestro desencanto
¡ES NAVIDAD!
Y, como aquella primera Navidad de hace 20 siglos,
el cielo regala abundancia de dones
lo celestial nos contagia la alegría que el mundo nos arrebata
la Morada de Dios nos llena, con impulsos de una humanidad nueva.
¡ES NAVIDAD!
No dejéis que corra más el tiempo:
¡Viene el Señor!
Y, cuando acude el Señor, lo hace en silencio y sin ruido
Brotará de unas entrañas virginales, de Aquella que dijo “SI”
Y, crecerá, al amparo de la sabiduría y entereza de un tal José
¡Viene el Señor! ¡Es Navidad!
Lo grande, no tiene cabida en Belén; ahí triunfa lo pequeño
El Amor, tiene música y partitura propia: Dios nos ama
Lo viejo pasa y comienza lo nuevo; Dios en persona despunta
Un gran regalo se nos entrega; una vida estremecida y humillada
Es agasajo de Dios; don para todos y cada uno de los hombres
Entre troncos revestidos de paja vendrá el Señor
Y, en dos maderos teñidos de sangre, se irá el Señor
En tablas viene el amor sin musitar palabra alguna,
Crucificado entre tablas se irá el amor
con escasas siete palabras de misericordia, vértigo y paz
En silencio, nacerá Dios
En silencio, se nos irá el Señor
Pero, mientras tanto, ¡Es Navidad!
Fuente inagotable de lo que nunca se agota en Dios: el AMOR
Gracia que recompensa toda espera: EL AMOR DE DIOS
Fuego que nunca podrá apagarse: EL AMOR DE DIOS
Paz y amor reverberando: EL AMOR DE DIOS
Caricia de Dios al hombre: EL AMOR DE DIOS
Beso de Dios a nuestro barro: EL AMOR DE DIOS
Reparto de fe y de esperanza: EL AMOR DE DIOS
Contagio de fraternidad y alegría: EL AMOR DE DIOS
¡ES NAVIDAD! ¡DIOS BAJA A LA TIERRA!
MONICIÓN DE ENTRADA
Feliz Navidad a todos. Que el Niño Dios nos conduzca, desde ahora mismo, por las sendas del amor y de la fraternidad. Aún resuenan en nuestros oídos la alegría desbordante de la celebración de la Misa del Gallo. La emoción de saber que Dios ha nacido en medio de nosotros nos deja el alma llena y el corazón dispuesto. Pero, hoy, ya lo veréis, los textos litúrgicos relatan con una hondura excepcional quien es Cristo, quien es la Palabra de Dios. Junto a la alegría inmensa de poder anunciar el Nacimiento del Salvador, está el sentimiento fuerte y reflexivo ante unas lecturas que nos lo explican todo. Jesús inicia, pues, su camino de salvación y nosotros asistimos a su nacimiento asombrados y felices. Iniciamos, pues, con la máxima alegría, con todo nuestro entusiasmo nuestra Eucaristía de Navidad.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- ¡Qué hermosos son los pies del mensajero...! nos dice el profeta Isaías en la primera lectura y nos pide que cantemos. Hoy es todo alegría: ha llegado el Señor que esperábamos. Desbordemos de alegría y de amor por todo y por todos. Nuestro día de liberación ya está aquí-
S.- El Salmo 97 forma parte de una serie de adoración a Dios en los momentos en los que se esperaba su venida. También los judíos piadosos tenían fe sobre que un día el Señor les salvaría. Nosotros sabemos que Dios ha venido junto a nosotros en la debilidad de un Niño. Sabemos que el Señor está con nosotros.
2.- El comienzo de la Carta de los Hebreos, que es nuestra segunda lectura, nos expone el nuevo plan de Dios. En la antigüedad hablaba por los profetas. Hoy, desde hoy, es el Hijo quien nos habla para nuestra salvación.
3.- El evangelio de San Juan nos ofrece el más notable texto de toda la Escritura Sagrada. Es la descripción mas completa de Nuestro Señor Jesús hecho carne y acampado entre nosotros para mejor conocer al Padre.
Lectura de Postcomunión
MONICIÓN
Nos va a impresionar esta excelente oración de don Javier Leoz para los momentos finales de nuestra Eucaristía de Navidad. Escuchemos con atención
¡HAS VENIDO, SEÑOR, Y ESO ES AMOR!
Tráenos luz que encienda las oscuridades de nuestro vivir cotidiano
Danos aquello que, sólo Dios, es capaz de ofrecer sin nada a cambio
Haznos comprender el Misterio que, en este día, se desvela
Entresijo escondido desde siglos
y resuelto en la frialdad de una mágica noche
Déjanos postrarnos ante Ti para que, inclinándonos ante Ti,
adivinemos que Tú desciendes a la humanidad
para que, nosotros, ascendamos hasta los mismos pliegues de lo divino,
ante lo que un día nos aguarda en el cielo
Míranos, con esos ojos de Niño,
para que nunca olvidemos que, en Belén, nace el AMOR
y que, con ese AMOR, venceremos a las desesperanzas e inquietudes,
dudas y lágrimas, caídas y tropiezos
Para que nunca olvidemos que, sin el AMOR de Belén,
el mundo estaría huérfano y roto por sus cuatro costados
Para que nunca olvidemos que, si DIOS se hace pequeño,
Infante, humano, carne de nuestra carne
es porque cree, piensa y desea la salvación del hombre
¡HAS VENIDO, SEÑOR, Y ESO ES AMOR!
Exhortación de Despedida
El Salvador ya ha llegado. El mundo se abre al amor y a la esperanza. Y ello es lo que más falta nos hace en estos momentos tan duros. Pero salgamos felices del templo porque el Niño Dios está con nosotros y todo irá mejor… ¡Feliz Navidad!
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