Inicial.
De nuevo nos encontramos reunidos para celebrar la Eucaristía en el domingo, el Día del Señor.
Hay una frase que habremos escuchado alguna vez: “Estos, mucho ir a misa pero a menudo son peores que los que no vamos”. A veces cosas así se dicen por criticar, pero detrás de esta frase hay una gran verdad que no deberíamos perder de vista. Porque si venimos a misa el domingo tenemos una responsabilidad y un compromiso especial, que significa que queremos vivir con fidelidad al Evangelio.
En cada Eucaristía manifestamos públicamente que queremos vivir esa fidelidad, ese amor entregado que Jesús nos enseñó. Y si no lo vivimos, los de fuera con razón criticarán que decimos una cosa y hacemos otra. Pedimos su perdón y ayuda.
Primera Lectura.
La historia que vamos a escuchar tiene lugar durante el éxodo del pueblo de Israel por el desierto. El Espíritu y la fuerza de Dios actúan en todas partes, no sólo donde nosotros querríamos.
Segunda Lectura.
En la carta de Santiago que finalizamos hoy, escuchamos unas palabras muy duras contra los ricos. Las escuchamos y nos preguntamos si nos dicen algo hoy a nosotros.
Evangelio.
Escuchamos en el Evangelio, cómo el Espíritu de Dios se posa y actúa donde quiere. Nosotros, dejándonos guiar por ese mismo Espíritu, hemos de dar testimonio de Jesús y no ser motivo de escándalo para nadie.
Puestos de pie cantamos aleluya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario