09 septiembre 2015

Domingo 13 septiembre: Recursos (Domingo XXIV de Tiempo Ordinario)

LOS CRISTIANOS HOY DEBEMOS APRENDER A HABLAR DE JESÚS
SENTIDO DEL APRENDIZAJE
Como en el evangelio, también hoy, y siempre, Jesús nos pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Los discípulos responden con generalidades que han escuchado por los caminos. Pero Jesús hace la pregunta directa: “Y tú, ¿quién dices que soy yo?”. No caben escapatorias. De la abundancia del corazón habla la boca. Ésa será nuestra respuesta. Pero después debería haber otra pregunta: “¿Qué decís vosotros a la gente quién soy yo?” Y no es fácil hablar hoy de Jesús. La respuesta apela a nuestra propia coherencia de sentimientos y de vida. Y también al lenguaje. ¿Qué diremos? ¿Que “Jesús es Dios”? ¿Que Jesús es “el Hijo de Dios”? ¿Palabras, palabras, palabras…? ¿Cómo hablar de Jesús hoy?

UN TEXTO
¿Es posible anunciar hoy el Evangelio?
«¿Hay que seguir proponiendo a la gente que se adhieran a Jesucristo y que entren en la Iglesia?, se preguntan muchos cristianos. La Iglesia, ¿no está en declive? Y el cristianismo, tras haber representado su papel, ¿no está llamado a ceder el sitio a un humanismo areligioso o a una espiritualidad laica? ¿No está condenado a desaparecer, a disolverse en los valores de la sociedad y en la cultura? De este modo, comenzamos a dudar de la importancia de proponer hoy la fe…. Entramos así en un catolicismo vergonzante….
Estoy convencido de que… si no tenemos la convicción de tener algo bueno y grande que compartir, algo que comunica vida… más vale abstenernos de todo este alboroto y dimitir de inmediato…. El Nuevo Testamento nos muestra cómo los discípulos no se atrevieron a hablar más que desde el momento en que su experiencia del resucitado les llevó a esta certeza íntima de que algo nuevo y decisivo para la felicidad de los hombres había llegado en la persona de Jesucristo…
Hoy en día únicamente esta experiencia íntima puede hacernos hablar de un modo original, es decir, sin ser simplemente el eco de otros muchos discursos que circulan hoy en la cultura, especialmente el discurso moralizante que se complace en un escaparate de valores descuidando la experiencia espiritual y la dimensión propiamente teologal de la vida cristiana. Si no tenemos nada más que decir que lo que ya se dice, más vale renunciar a todo proyecto catequético, porque la gente podrá encontrar perfectamente en otra parte, y a menudo presentadas de un modo más “sexy”, esas exhortaciones a la tolerancia, al respeto, al compartir y a la autoestima. El Evangelio no sólo pierde su carácter radical cuando se ha travestido en los hábitos de la moral burguesa, sino que el cristianismo se ha desviado de su fuente».
Gilles Routhier

UNA CANCIÓN
“Jesús” (Pedro Casaldáliga): https://www.youtube.com/watch?v=GIJa5iOkQTk
Mi fuerza y mi fracaso eres Tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú mi justicia, Jesús.
Mi fuerza y mi paz,
¡mi libre libertad!

Mi muerte y mi vida, Tú.
Palabras de mis gritos,
Silencio de mi espera.
Testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!

Causa de mi amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza. ¡Tú!.

Mi tierra prometida eres Tu…
La Pascua de mi Pascua,
Nuestra gloria por siempre, Señor, Jesús.

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