MONICIÓN DE ENTRADA
Sed todos bienvenidos a esta eucaristía del V Domingo de Pascua. Aprenderemos hoy de la mismísima Palabra, real y verdadera, de Jesús cual es nuestro programa, nuestra meta: Él nos dice que es el Camino, la Verdad y la Vida. Merece la pena reflexionar en profundidad sobre la propuesta de Jesús y aprovecharla. Nos conduce hacia la vida eterna, camino de la felicidad permanente. El Tiempo de Pascua va transcurriendo y nosotros sabemos también que esperamos al Espíritu Santo. El día de Pentecostés, ya no muy lejano, recibiremos lo que el Resucitado nos envía: Aquel que nos lo enseñará todo. Y ante ello iniciemos, pues, con gran alegría nuestra celebración
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- En la primera lectura, tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles, se suscita el primer problema "administrativo" en la Iglesia. El número de fieles aumentaba y los Apóstoles tenían la necesidad de emplearse a fondo en la transmisión de la Palabra de Dios. Y así se decide nombrar siete diáconos para atender al servicio de los fieles. Aparece el diaconado, pues, en la historia de la Iglesia. De ellos, Esteban se convertiría en el primer mártir de la Iglesia y Felipe predicaría con la misma intensidad que los Apóstoles.
S.- El salmo 32 es extenso y la liturgia ha tomado unos cuantos versos para la proclamación. El versículo responsarial está tomado del final, del último verso. Y el primero que cantaremos es tambien el primero del salmo. La elección es adecuada y refleja la esencia de este salmo considerado por los judíos contemporáneos de Jesús como un himno dirigido al Dios poderoso y providente. Y, en efecto, es una oración dirigida a Dios que vela por nosotros y que como respuesta –utilizando el salmo—reflejamos nuestro deseo ardiente de amar a Dios y de que todos nosotros –todos los hermanos y hermanas—le amen por encima de todo.
2.- La segunda lectura se hace continuando el relato de la Primera Carta del Apóstol San Pedro que leemos en estos domingos de Pascua. Y la epístola del Primer Papa de la Iglesia de Cristo consagra la condición sacerdotal de todo el pueblo elegido de Dios. Pocos textos de la Sagrada Escritura condensan tan bien esa condición del sacerdocio compartido por todos los bautizados.
3.- El Evangelio de San Juan que leemos hoy establece la identidad trinitaria entre el Padre y el Hijo, cuando Felipe, el Apóstol, pregunta a Jesús que le muestre al Padre la respuesta es inequívoca: quien ha visto a Jesús a visto al Padre. Además de la respuesta a Tomás, Jesús, mostrará el camino nuevo para todos los hombres y mujeres también de manera muy concreta. Porque Él es el Camino, y la Verdad, y la Vida.
Lectura de Postcomunión
MONICIÓN
Escuchemos con atención y esperanza la plegaria que hoy nos presenta Javier Leoz. Nos sirve para mejor seguir a Jesús y entender mejor dicho seguimiento en estos momentos calmos y tranquilos del final de nuestra Eucaristía.
POR TU CAMINO, SEÑOR
Descubriré que, avanzando Tú por delante,
eres la vía que lleva al rostro del Padre
eres el sendero iluminado por el Espíritu Santo
eres Aquel que, cuando se mira,
encuentra frente a frente al que en el cielo espera
POR TU CAMINO, SEÑOR
Te veremos y cantaremos la grandeza de creer en Ti
Te conoceremos y, contigo, sabremos de Dios
Te conoceremos y, contigo, viviremos en Dios
Te conoceremos y, contigo, marcharemos al Padre
Viviremos y, viviendo contigo,
sentiremos que vivimos Aquel que te envió
Amén
Exhortación de despedida
La alegría debe seguir llenando nuestros corazones a pesar de las dificultades –muchas—de la vida. Sabemos que Jesús nos enseña como continuar adelante y eso es, sencillamente, muy hermoso y muy grande.
MISA CON NIÑOS
Sección realizada por las catequistas de la Parroquia de San Francisco de El Altet, en Elche, Alicante, España, donde es párroco nuestro colaborador, don Pedro Juan Díaz Zaragoza.
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos al quinto domingo de Pascua. Seguimos alegres porque Jesús, el hijo de Dios, el que venció a la muerte y nos envió su espíritu, ha resucitado y sigue viviendo entre nosotros. Como escucharemos en el evangelio de hoy, Jesús es el camino, la verdad y la vida y solo viviendo como Él nos enseño, podremos conseguir la felicidad que tanto buscamos. Preparemos nuestros corazones a lo que el Señor, a través de su palabra nos quiere decir hoy.
Comencemos esta fiesta de la Eucaristía con el canto de entrada.
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El camino que Jesús comenzó y muchos pensaron que acabaría en la cruz, lo continuaron sus discípulos, transmitiendo su mensaje de paz y amor a muchas personas. Ellos se dieron cuenta que solos no podían con esta tarea, así, junto con la comunidad, escogieron unos ayudantes muy especiales. Escuchemos con atención.
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En la siguiente lectura, San Pedro nos explica que no podemos ser simples espectadores, que además deformar parte de la iglesia de Jesús, somos como “piedras vivas”, apoyados en Jesús que es la piedra principal. En el Evangelio, Jesús nos dice que Él es el camino, la verdad y la vida. Escuchemos:
PETICIONES
1. Por la iglesia y sus representantes, para que guiados por el Señor sean el reflejo de Jesús, el Buen Pastor. Roguemos al Señor.
2. Por los gobernantes del mundo, para que se acaben las guerras y los conflictos, para que algún día podamos ser todos, un gran rebaño en donde la tolerancia, el respeto y el amor por el prójimo estén siempre presentes. Roguemos al Señor.
3. Por todas las personas afectadas por el terremoto de Lorca, para que Tú, Señor, les des fuerzas y seas para ellos esa piedra firme en la que apoyarse para reconstruir sus vidas. Roguemos al Señor.
4. Por todos aquellos que no tienen trabajo o que son maltratados en el que tienen, para que todos tengan un trabajo digno. Roguemos al Señor.
5. Por toda nuestra comunidad parroquial, para que seamos una comunidad activa y entre todos llevemos el mensaje de Jesús al mundo. Roguemos al Señor.
6. Por nosotros los niños y niñas de nuestro pueblo, especialmente por los que han hecho ya su primera Comunión, para que no nos alejemos de ti, para que Tú seas siempre nuestro camino, nuestra luz y nuestra esperanza. Roguemos al Señor.
OFRENDAS
• Te ofrecemos Señor el VINO y el PAN, que pronto serán tu cuerpo y sangre, haciéndote presente entre todos nosotros.
• Te ofrecemos también esta LÁMINA DEL PADRENUESTRO que han recibido nuestros compañeros de primer curso de catequesis, para que no se nos olvide que podemos hablar contigo cuando rezamos, como hablamos con un buen amigo.
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