1.- DIOS NOS NECESITA A CADA UNO DE NOSOTROS
Por José María Maruri, SJ
2.- EL LIDERAZGO DEL “BUEN PASTOR”
Por Gabriel González del Estal
3.- JESÚS NOS LLAMA Y NOS INVITA A SEGUIRLE
Por Pedro Juan Díaz
4.- UNA PUERTA ABIERTA DE PAR EN PAR
Por José María Martín OSA
5.- CAMINO DE AMOR Y DE LEALTAD
Por Antonio García-Moreno
6.- PREOCUPADO POR NOSOTROS
Por Javier Leoz
7.- EL BUEN PASTOR Y LAS VOCACIONES
Por Ángel Gómez Escorial
LA HOMILIA MÁS JOVEN
¡QUÉ OCURRENCIA!
Por Pedrojosé Ynaraja
San Isidro, domingo 15 de Mayo
1.- SAN ISIDRO: EL TRABAJO HECHO AMOR
Por José María Maruri, SJ
2.- A DIOS ROGANDO….Y LABRANDO
Por Javier Leoz
1.- DIOS NOS NECESITA A CADA UNO DE NOSOTROS
Por José María Maruri, SJ
1.- Cuanto más se habla de derechos humanos, más nos vamos masificando y convirtiéndonos en una cifra: un muerto en campaña es una baja, un recluso es un número y una celda. Y un votante, para los políticos, no pasa de ser sólo un voto. Dondequiera que vayas tienes que llevar Documento Nacional de Identidad, DNI 50843321 y el NIF es que el mismo número con una G, o la matrícula del coche, aunque sea viejo, M-5486-GL. Y hasta en el simpático y entrañable mercado de al lado tienes que tomar un número –el 44—y esperar a que te llamen… en lugar de esa frase agradable:
--Hola, Padre, hace tiempo que no le veía
2.- Jesús nos viene a decir hoy que para Él el hombre y la mujer nunca serán un número, una cifra, una ficha que se puede traspapelar. Ante el Señor cada uno tenemos nuestro rostro, nuestra historia con Él. Y se sabe de memoria nuestro nombre que sólo Él sabe pronunciar con un tono especial, aquel tono de voz que oyó Pedro estaba pescando y dijo: “Es el Señor…” y se tiró al agua. Y el tono de voz con que María se oyó llamar en el jardín de la tumba y exclamo: “¡Maestro!” y cayó de rodillas.
3.- Vivimos en la era de las cadenas de montaje, en las que hasta los obreros han sido suplantados por robots. Pues el Señor no trabaja en serie, nunca hace un hombre dos veces. Para Él cada hombre es un artículo exclusivo, pieza de artesanía que el gran artista ha puesto todo el primor de su arte y cariño. Nos hace sin molde y si lo usa lo rompe y lo tira cuando ya nos ha hecho a cada uno de nosotros.
Para toda madre normal cada hijo ocupa un puesto en su corazón, sitio personal, intransferible, que ningún otro hijo puede ocupar. Ese sitio o lo ocupa ese hijo o queda triste y vacío para siempre… ¡Pues cuánto más el Señor…!
4.- Nadie es indispensable en este mundo, siempre habrá otro médico, otro empresario, otro cura, otro Papa. Pero para Dios todos somos indispensables en lo que somos, en lo que valemos para Él. Nos necesita a cada uno de nosotros. No puede vivir sin nosotros.
Para Dios lo que hacemos le importa poco, lo que somos sí le importa y lo que somos es ser hijos queridísimos de ese Dios y Señor. Indispensables, irremplazables… Ni el mayor de los santos puede reemplazar en el corazón de Dios al peor de los pecadores, porque para Él ese pecador es un hijo irrepetible e irremplazable.
Por eso, lo que llamamos conversión no es un paso de un Dios hostil y enemigo a un Dios amigo y Padre. Dios no cambia en su actitud de infinito amor a mí. Soy yo quien cambia admitiendo en mí ese amor de Dios.
Muchas veces nuestra vida nos parece inútil. Para Dios, no. Cuenta siempre con nosotros, como personas, como hijos en quien poner su amor. Tal vez, inútiles para el trabajo, la producción, nunca inútiles en el ser hijos de Dios.
2.- EL LIDERAZGO DEL “BUEN PASTOR”
Por Gabriel González del Estal
1.- Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante. Para entender bien el texto del evangelio de este domingo es bueno conocer el contexto del texto. Jesús acababa de curar al ciego de nacimiento y los fariseos habían expulsado de la sinagoga al ciego y se habían enfurecido cuando éste se atrevió a confesar, delante de ellos, que Jesús era el enviado de Dios. La parábola del Buen Pastor va dirigida directamente a los fariseos, que se creían y se llamaban a sí mismos auténticos guías y pastores del pueblo de Israel. Ellos, los fariseos, en lugar de guiar y dar vida a la gente lo que hacían era desorientarla; por eso las ovejas, el pueblo, no les seguía, ni conocía su voz. Él, Cristo, les guía con su palabra y con su ejemplo y les da vida abundante, su propia vida. Él es la puerta segura por donde deben entrar todos los que quieran encontrar a Dios. Al ciego de nacimiento Cristo le había dado la luz de los ojos del cuerpo y el ciego de nacimiento, abriendo de par en par los ojos del alma, había reconocido en Jesús al enviado de Dios. Los fariseos habían hecho de la religión un conjunto amplio y pesado de normas y leyes; la religión de Jesús, en cambio, consistía en dar vida abundante, su propia vida. Por eso, él era el Buen Pastor. La religión de Jesús, el cristianismo, no es un conjunto de normas; la religión de Jesús es su persona, su vida, una vida dada y entregada por amor. Jesús quiere que todas las personas tengamos vida y la tengamos abundante; si nosotros nos dejamos guiar y seguimos el ejemplo de este Buen Pastor, gastando y desgastando nuestra vida por amor, “nos salvaremos y podremos entrar y salir, y encontraremos pastos”.
2.- Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas. En esta primera carta del apóstol Pedro se nos dice que Cristo “padeció su pasión por nosotros”, es decir, entregó voluntariamente su vida para que nosotros tuviéramos vida. “Sus heridas nos han curado”. Cristo no sufrió por gusto, y, si aceptó una muerte violenta y cruel, no fue por amor a la muerte, sino por amor a la vida, para regalarnos a nosotros vida, una vida abundante, eterna. El Buen Pastor siempre busca dar vida a las ovejas que le siguen. Nos guía y nos conduce dándonos vida, su propia vida. Quiere guardar nuestra vida con su propia vida. Su liderazgo es un liderazgo de vida. Si nosotros queremos seguir a este Buen Pastor debemos estar dispuestos a recibir y a dar vida, la vida de Cristo en comunión con nuestra propia vida. No vamos a convencer, ni mucho menos a salvar a los demás, con palabras y con discursos, sino con el ejemplo de nuestra propia vida, de una vida vivida en comunión con la vida de Cristo, nuestro único y verdadero Pastor.
3.- Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo. Convertirse a Cristo, bautizarse en nombre de Jesucristo, es recibir su espíritu, el Espíritu Santo. Vivimos como personas bautizadas en nombre de Jesucristo cuando es el espíritu de Cristo el que guía todos nuestros pensamientos y acciones. El espíritu de Cristo es siempre un espíritu de verdad y de vida, de gracia y de amor. El cristiano es el que sigue a Cristo, el que actúa siguiéndole a él, en comunión con él, dejándose guiar por él. No es la economía, ni la política, ni las opiniones al uso, las que guían y dirigen nuestros pensamientos y acciones, es la vida de Cristo. Convertirse a Cristo es dejarse guiar por él, elegirle a él como a nuestro único Pastor.
3.- JESÚS NOS LLAMA Y NOS INVITA A SEGUIRLE
Por Pedro Juan Díaz
1.- El cuarto domingo de la Pascua es el domingo del Buen Pastor y la Iglesia celebra en este día la jornada mundial de oración por las vocaciones. Seguimos contemplando a Jesús resucitado y su acción en el grupo de los discípulos, que van anunciando su presencia viva por todas partes. Un ejemplo es el discurso de Pentecostés en el que Pedro anuncia este mensaje a todos los judíos y que vamos escuchando en las primeras lecturas. También las segundas lecturas van vinculado la fe pascual con la vida de la comunidad cristiana que está naciendo y, por tanto, son pistas para nuestro caminar de fe. Y los evangelios ya nos van mostrando palabras de Jesús anteriores a la resurrección, pero leídas ahora a la luz de la experiencia que se está viviendo en la comunidad cristiana de que el crucificado es el resucitado. Y un ejemplo de esto es la imagen de Jesús como Buen Pastor.
2.- Esta referencia de Jesús como Buen Pastor era cercana en aquellos tiempos, ya que los pastores eran una imagen habitual. La comunidad cristiana vio en Jesús a ese “referente” que camina delante y que marca el ritmo. Por eso la fe nace no de seguir unas ideas, ni unos valores, sino a una persona concreta: Jesús, el Buen Pastor. Un pastor que nos conoce a cada uno por nuestro nombre y nos llama para una vocación, por eso hoy rezamos de manera especial por las vocaciones, por todas las vocaciones, y para que cada uno descubramos cual es la nuestra.
3.- Jesús es el Buen Pastor que, además de conocernos y llamarnos, nos “saca fuera”, a la vida, y “camina delante” como referente que es, y nosotros le seguimos a Él, a su persona, y de Él aprendemos a caminar y a vivir. Como los primeros discípulos, nosotros también le descubrimos caminando con nosotros en la vida, acompañándonos, marcando el rumbo, como Buen Pastor, para que “encontremos pastos”, para que “tengamos vida y la tengamos abundante”.
--Jesús también dice: “yo soy la puerta de las ovejas; quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir”. Jesús es la puerta para acceder a Dios, una puerta que hace libres a todos aquellos que pasan por ella, para que entren y salgan.
---Jesús nos llama y nos invita a seguirle, sólo a Él. Nosotros reconocemos su voz, su Palabra que nos salva. Nuestra fe no es otra cosa que seguirle a Él, ponerle como referente y guía en el camino. Todo lo demás serán “milongas”, todo lo demás no será “entrar por la puerta”, sino buscar atajos que no sabemos bien a donde llevan.
--Jesús nos lleva a “buenos pastos”. Cada domingo nos ofrece la Eucaristía como lugar de reposo y como alimento para nuestro caminar, para recuperar las fuerzas perdidas en la tarea de anunciar la buena noticia del evangelio a nuestros hermanos y hermanas. Nosotros respondemos orando a Dios para que escuchemos su voz de Buen Pastor y sepamos responder con generosidad cada uno a las llamadas que Él nos hace a ser religiosos, religiosas, sacerdotes, madres, padres, cristianos, laicos y laicas comprometidos con la misión de anunciar la Buena noticia de Jesús y con la tarea de llevarla a todas las personas, especialmente a los más necesitados de esa buena noticia, a los más pobres, a los más enfermos, a las “ovejas” más débiles, luchando siempre por la justicia, la paz, la comunión, etc.
4.- Ya sabemos que en esa respuesta, en ese camino, no vamos solos. Jesús es nuestro acompañante, camina delante, nos guía. Y María, su madre, nos enseña a caminar tras Él. Fiémonos de Él como ella lo hizo. Escuchemos sólo su voz. Entremos por su puerta. Andemos el camino de la fe en la vida que Él nos propone. “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”.
4.- UNA PUERTA ABIERTA DE PAR EN PAR
Por José María Martín OSA
1.- Podemos superar las dificultades con la ayuda de Jesús. En el Libro de los Hechos y en su Primera Carta Pedro nos hace ver que el Jesús crucificado es el Cristo, Mesías y Señor. Ante el sufrimiento de la persecución que experimentan los primeros cristianos, les alienta a no desfallecer imitando el ejemplo de Cristo. El cargó con nuestros pecados para que nosotros muramos al pecado y experimentemos la gracia de la conversión. Ya no vamos a andar como ovejas descarriadas, sino que tenemos un pastor que nos guía. El propósito de la epístola es sostener la fe de los destinatarios en medio de las tribulaciones que les asaltan. Hoy día también los cristianos del siglo XXI somos incomprendidos y, en algunos lugares, perseguidos. Hemos de mantener la entereza y la confianza en Dios. Es lo que proclama el salmo 22 “El Señor es mi pastor, nada me falta”.
2.- ¡Ojo con los falsos pastores! El evangelio de hoy es la respuesta a una pregunta formulada por los fariseos en el capítulo anterior tras la curación del ciego. Preguntan los fariseos: "¿Somos también nosotros ciegos?". Tomando la comparación, bastante habitual en la Biblia, de los pastores (dirigentes) y las ovejas (pueblo), se rechaza a quienes guían al pueblo mirando en beneficio de sus propios intereses económicos y políticos. Son ladrones y bandidos. Los guías de Israel no hacen uso de la puerta, es decir, no aceptan a Jesús. Este es su pecado, al que siguen aferrados. Los falsos pastores no son en este caso los fariseos, sino aquellos que se hicieron pasar por el Mesías y llevaron al pueblo a la desolación. Los falsos pastores buscan las ovejas para aprovecharse de ellas, despojarlas y conducirlas a la ruina. En cambio la misión de Jesús es dar vida a sus ovejas, dar vida abundante e, incluso, desvivirse por ellas hasta el extremo de la cruz.
3.- Una puerta siempre abierta. La salvación pasa necesariamente por Jesús. Jesús camina delante y conoce a sus ovejas. Él es el camino verdadero y viviente. Su vida y su muerte están patentes ante los ojos de todos. No dirige su comunidad desde un despacho. El conocimiento es personal. Él conoce el nombre de cada oveja, y ellas le conocen a él. Nada parecido a un ejército o a una gran empresa. Rebaño y pastor son uno. Jesús es la puerta de entrada de la comunidad cristiana más allá de las herencias sociales en materia de religión. Una puerta siempre abierta es una posibilidad que se ofrece y no es nunca un obstáculo. La comunidad y sus pastores de cada momento habrán de cuidar para no estrechar su dintel, modificando lo establecido por el único Pastor. La fidelidad al Señor es el alimento de su rebaño. Las ovejas, que hacen uso de la puerta, es decir, los que aceptan a Jesús, están a salvo, gozan de plena libertad y tienen abundancia de pastos. Jesús no ha venido a imponer una reglamentación de cargas y prácticas. Una puerta de par en par jamás es obstáculo. Jesús ha venido para que los hombres vivan y puedan acceder a la salvación. No pongamos trabas o dificultades a la salvación que Dios nos regala gratuitamente.
5.- CAMINO DE AMOR Y DE LEALTAD
Por Antonio García-Moreno
1.- PALABRAS VALIENTES.- Palabras valientes de Pedro, que afronta la cuestión con decisión y claridad. Era muy atrevido decirles que Jesús de Nazaret, al que ellos habían crucificado cruelmente, al que habían negado, ese es, nada menos, el Señor, el Mesías prometido por los profetas. Palabras valientes que se van a repetir con audacia ante los más diferentes auditorios. Palabras que siguen resonando con fuerza y con decisión.
Cristo Jesús es el mismo Dios encarnado, la segunda Persona de la Santísima Trinidad que, sin dejar su naturaleza divina, asumió también la naturaleza humana, uniendo una y otra naturaleza en su única Persona divina. Misterio de Cristo, misterio de la Trinidad Santa. Realidades que sobrepasan a nuestro entendimiento y que aceptamos por la fe, incondicionalmente, generosamente, totalmente, tal como nos lo enseña nuestra santa Madre la Iglesia, tal como sigue resonando en labios del sucesor de Pedro. Palabras valientes que proclaman el mensaje de Cristo, sin mirar el qué dirán de los hombres, buscando sólo cumplir con el mandato de Dios.
Lo lógico hubiera sido una reacción violenta. Aquellas palabras eran una terrible acusación. Se les venía a decir con claridad que ellos habían asesinado al Rey de Israel, a ese que tanto tiempo habían esperado y deseado. Se les decía que Dios hecho hombre había venido a los suyos y que los suyos no le recibieron, le rechazaron violentamente, le cosieron a una cruz.
Y he aquí que estas palabras les atraviesan al corazón, les llegan hasta lo más profundo de su ser, provocando un dolor sincero, un arrepentimiento auténtico. ¿Qué hemos de hacer?, preguntan ansiosos, dispuestos a todo, sea lo que sea... Señor, tu palabra sigue resonando valiente en el magisterio de la Iglesia, en lo que dice el Papa, en lo que la Jerarquía enseña a través de los altos organismos de la Santa Sede. Pero ya ves, Señor, a veces hay quienes no reciben el magisterio de Roma con visión de fe, recortan su contenido, lo interpretan según su conveniencia, protestan y firman escritos contestatarios. Ayúdanos, Señor, y da fuerza a los que hacen cabeza para que sigan hablando con claridad y energía. Y gracias porque la inmensa mayoría responde al magisterio de la Iglesia con fidelidad a veces heroica, a pesar de esa minoría bullanguera y criticona.
2.- CRISTO ES LA PUERTA.- La puerta, lo mismo que el camino, es un símbolo que, en la Biblia, significa algo más hondo de lo que a primera vista pudiera parecer. Son imágenes que hacen referencia a unos principios morales, a un modo determinado de comportamiento. Por eso Jesús afirma: Yo soy la puerta. Es decir, yo soy el modelo que hay que imitar, el ejemplo claro que hay que seguir para poder entrar en el rebaño. El que trate de copiar otro modelo, el que entre por otra puerta, ese es un salteador, un bandido, un ladrón. Por eso los pastores que no se identifiquen con Jesucristo, nuestro Buen Pastor, son pastores falsos, mercenarios que sólo buscan el provecho personal y no el bien del rebaño.
Sus palabras eran sencillas y claras, pero los oyentes no acababan de entender. Jesús tiene paciencia con ellos, con nosotros también, pues tampoco acabamos de entender. Los que vinieron antes, les explica el Maestro, eran unos ladrones y unos bandidos. Por eso las ovejas no les escucharon. Oyeron sí cuanto les decían, pero se daban cuenta de que en el fondo latía el engaño y la mentira.
En cambio, a Cristo, el Buen Pastor, las ovejas le reconocieron por la voz y le siguieron. Él marcha delante del rebaño, al estilo palestino, no detrás de las ovejas, sino delante; conduciéndolas no a pedradas o a gritos, o con la ayuda de los perros, sino que les marca el camino con su propio caminar, haciendo transitable y andadero el sendero de la salvación.
Con razón se nos dice muchas veces en los evangelios que los discípulos y las multitudes seguían a Jesús. El Maestro mismo le decía al elegido: Ven y sígueme. Era una forma práctica de enseñarles un modo de conducta, indicándoles que siguieran la suya propia. Caminar por los mismos senderos que Él caminó, pasar por su mismo camino hecho de abnegación y de servicio gustoso, de esfuerzo y de entrega generosa. Camino de amor y de lealtad, camino que en ocasiones se hace cuesta arriba, muy cuesta arriba quizá, pero al final la dicha es grande y segura, la felicidad cierta y eterna.
6.- PREOCUPADO POR NOSOTROS
Por Javier Leoz
Se agradece, y hasta es causa de seguridad personal, el hecho de que otras personas se preocupen de nosotros, sigan con cariño y con especial atención el curso de nuestra vida o, simplemente, nos alerten de las contradicciones y pruebas que pueden aparecer en el horizonte de nuestra felicidad. ¿Tienes un amigo? ¡Guárdalo! ¿Hace algo por ti? ¡Dale las gracias!
1.- La figura del Buen Pastor, en este cuarto domingo de Pascua, expresa muy a las claras el alma interna de Jesús: vela por nosotros y sale con prontitud en los caminos por donde avanzamos, pensamos, nos realizamos….o tropezamos.
--¿Que estamos heridos? Siempre tiene una palabra sanadora que infunde salud y fortaleza
--¿Que nos encontramos abatidos? Nos habla con palabras de esperanza y valentía
--¿Que caemos en la decepción o en la tristeza? Se acerca y se convierte en motivo de alegría y de confianza.
Jesús no es alguien que se desentiende de nosotros. Vive a nuestro lado y, además, es bálsamo en multitud de ocasiones en las que nos sentimos perdidos, agobiados, despistados o con hambre de otros alimentos que no sean los del mundo.
2.- La figura del Buen Pastor, en este tiempo de Pascua, nos advierte de igual manera de los falsos pastores. De otras puertas que nos abren valles teñidos de falsas felicidades, de palabras superficiales y de caprichos a la carta. Son muchos de nuestros dirigentes que, constituyéndose en voz del pueblo, rompen y rasgan con valores que han entretejido y dinamizado nuestra cultura, nuestra forma de ser y que nos dejan sumidos en la inseguridad y en el fracaso, en el hastío y en la desesperanza. Son aquellos que quieren un mundo sin Dios y sin más referencia que el hombre por el hombre. También, de esos “falsos pastores” nos alerta y previene el Señor.
La diferencia entre Jesús y los falsos pastores es que, a Jesús, le interesan todas las ovejas, todas las personas. Para El no existen colores, ideologías ni partidos. Para el Señor existen las almas. Y, las almas, sólo tienen un color: la fe.
3.- En un mundo tan desgajado y enfrentado por diferentes tendencias, se agradece la Palabra de un Jesús que sale al paso del hombre por lo que es (por ser hombre) y no por lo que piensa (por el matiz de su pensamiento).
En una sociedad tan resquebrajada y mediatizada por lo que nos divide, en la fiesta del Buen Pastor, tenemos un gran reto: unirnos en torno a Aquel que nos hermana y nos ama. Ojala seamos capaces de reconocer a Jesús como aquel Pastor que es capaz de llevarnos por los caminos de la concordia. Aquel que da la vida, a través de su Iglesia, sus sacerdotes y personas comprometidas en la evangelización, en favor de toda la humanidad. Un Jesús que, desde el día de nuestro Bautismo, nos conoce, nos ama y para el que --nuestra historia-- no le es indiferente y que, por lo tanto, hemos de corresponderle desde nuestro compromiso activo de buscar y trabajar por la unidad de todos aquellos que nos decimos cristianos. El, como Buen Pastor, va por delante.
7.- EL BUEN PASTOR Y LAS VOCACIONES
Por Ángel Gómez Escorial
1.- El Domingo del Buen Pastor ha tenido siempre –y sigue teniendo—una enorme proyección en la vida de la Iglesia. Luego analizaré las connotaciones puramente agrícolas y ganaderas de entonces y su valor de ahora. Pero hoy me interesa poner, en seguida, de manifiesto una advertencia muy grave que Jesús nos hace: "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido". ¿Qué significa? ¿Se refiere a los falsos profetas, a los mentirosos, a los embaucadores de la fe? Tiene especial importancia –ahora y siempre-- el ecumenismo, la realidad de los hermanos separados y parece adecuado citar las nuevas prelaturas que se constituyen para acoger a los hermanos anglicanos que desean unirse a la Iglesia católica. También hemos de hacer mención a quienes, por causas diversas, no se abren a la acción del Espíritu.
Lo que parece que está claro para todos que el único Pastor, el Pastor de todos, es Jesús. Pero puede ocurrir que haya falsos pastores que sean ladrones y bandidos. ¿Y como reconocerlos? Pues es el mismo Jesús quien da la clave, el pastor entra por la puerta del aprisco, los bandidos quieren saltar la tapia. ¿Qué quiere decir esto? Está claro: que cualquier divergencia doctrinal no puede hacerse con engaño, omisión y ocultación. Y, sin embargo, esa práctica esta muy generalizada entre los movimientos sectarios, sobre todo. Pero no así entre quienes desde las diferentes Iglesias buscan una vuelta a la unidad con honradez y presentan sus tesis a través de la puerta. La elección de Cristo como nuestro pastor nos ayuda a avanzar en el tiempo y en el espacio. Todas las oraciones ecuménicas de la Iglesia Católica así reflejan que es Jesucristo el único Pastor.
2.- Hay otra cosa digna de tenerse en cuenta, después de que Jesús explica la diferencia sobre el ladrón y el Pastor auténtico, el texto de San Juan añade que "Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendieron de que les hablaba" Y es que no es fácil darse cuenta del error. La historia del cristianismo esta llena de avances y retrocesos. El pecado rompe la identidad del seguidor de Cristo y la soberbia le sumerge en la incomunicación. Muchos otros factores, también pecaminosos, y relacionados con las riquezas, con las ambiciones territoriales han fomentado tales separaciones. Y lo que es peor: algunos de esos conflictos han sido muy sangrientos con desprecio de la vida humana y de la paz de Cristo. La guerra y la violencia son una constante del comportamiento humano y durante siglos han sido los argumentos religiosos los que abrían auténticos ríos de sangre. Hoy todavía hay muchos y dolorosos conflictos vivos de naturaleza religiosa y ahí esta Egipto, Afganistán, India o Pakistán. El problema terrible de Palestina –con la permanente lucha entre israelíes y palestinos-- ha polarizado también la permanente discrepancia religiosa.
3.- No quiero dejar de hacer un comentario que nos puede ayudar a profundizar en el valor de la propia presentación de Cristo como Pastor y la importancia del Único Rebaño: los ejemplos ganaderos son muy fáciles de entender para una sociedad mayoritariamente agrícola como lo era la nación judía de tiempos de Jesús. Y dichos ejemplos se han mantenido en permanente actualidad pues esas referencias han estado vivas muchos siglos, en el habitual contorno de los seres humanos. Hoy, ciertamente, todavía hay países en los que el campo tiene una especial importancia, pero se marcha hacia una mayor presencia del hombre en la ciudad y ahí el argumento ganadero podría perder fuerza. Es muy probable que muchos de nuestros niños solo hayan visto ovejas en la televisión o fugazmente a lo lejos, desde las ventanillas de un raudo automóvil que atraviesa los campos. En otros tiempos --en los de Jesús y en otros muchos más cercanos a nosotros—eran tan próximas las ovejas que compartían habitación con los humanos.
4.- No obstante sigue teniendo para nosotros significado el papel del Pastor y la frase de “El Señor es mi pastor, nada me falta”, recoge todavía entre nosotros ese anhelo de sentir la seguridad de alguien que nos cuida en todo momento. Por ello, el salmo 22 se nos antoja como uno de los más bellos del salterio. Muchas veces en momentos de cansancio e infortunio se recuerda y se anhelan las verdades praderas y las fuentes tranquilas. Su presencia en las lecturas de este domingo se relaciona de manera clara con el evangelio de Juan sobre Jesús como Pastor de todos.
5.- Como el domingo pasado, también hoy el apóstol Pedro es protagonista de la primera y segunda lecturas. En los Hechos de los Apóstoles se refleja el discurso de San Pedro --el primer Papa—ante el pueblo judío. La narración de la Pasión de Jesús traspasa el corazón de los que le escuchen y piden la conversión. Este hecho, el relato por parte de un hombre de Iglesia, de la Pasión del Señor y la posterior conversión de muchos, se va a repetir constantemente en nuestro devenir eclesial. Y es que la historia de la Iglesia no es otra cosa que el reflejo de la vida, muerte y gloria de Jesús y la reacción de los hombres y mujeres al respecto. Por ello, el mismo Pedro, en su primera carta, va a recordar, una vez más, la Pasión de Cristo y su efecto de Redención para la humanidad. Los dos textos son completamente paralelos y se enmarcan en la celebración del tiempo pascual. "Andabais descarriados como ovejas pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas". El Pastor --el único Pastor-- nos conduce a lugar seguro.
La clave final, que os pido tengáis muy en cuenta, de las lecturas de hoy es que inciden en una realidad básica y fundamental en la vida de la Iglesia. Los pastores que por delegación del Único Pastor y por la presencia del Espíritu tiene a su cargo los rebaños más cercanos a todos nosotros y a nuestra vida: las parroquias. La Iglesia celebra la Jornada Mundial –y Pontificia—de Oración por las Vocaciones. Y el Papa Benedicto, este año, ha lanzado el tema o slogan de la jornada: “Proponer las vocaciones en la Iglesia local”. La iglesia más cercana, lo local, polariza todo el protagonismo este año de la Jornada y hemos de tenerlo muy en cuenta. La mies es mucha y las operarios pocos, pero desde el organismo básico de la Iglesia –y por tanto de nuestra fe—como es la Iglesia local se debe comenzar a fomentar las vocaciones de manera lógica e inteligente. Es, sin duda, una gran tarea
LA HOMILIA MÁS JOVEN
¡QUÉ OCURRENCIA!
Por Pedrojosé Ynaraja
1.- Ningún experto en campañas electorales, o ninguna agencia de promoción de nuevos productos de consumo, le hubiera aconsejado a Pedro que procediera como lo hizo aquel día. ¿a quién se le ocurre empezar un discurso inaugural, increpando duramente al auditorio? Pues el Apóstol, que lo hacía inspirado por Dios, sí. De un tal modo inaugura la promoción de la nueva realidad que habían experimentado aquel Pentecostés, y que quería compartir con los demás vecinos de Jerusalén. Quiero recordaros, mis queridos jóvenes lectores, que algo así como un centenar de personas, contando a los apóstoles, a las santas mujeres que habían sido tan fieles al Señor durante su vida y las primeras a las que se les comunicó su resurrección, sin olvidar, evidentemente, a Santa María, la virgen-madre querida y el puñado largo de discípulos que de algún modo habían participado de su Pascua, todos ellos habían vivido refugiados y temerosos, sin decidirse a deslumbrar de Caridad y de Esperanza a su alrededor y que se extendiera la tal nueva hasta los confines de la tierra. A iluminar con la Fe en el Resucitado, las tinieblas de un mundo decadente y fracasado. Excluyamos a María, por descontado, que ocupaba un lugar fundamental, discreto, de apoyo y ternura maternal. Uno y otro día se encontraba el Señor con grupitos y alentaba su desánimo, pero fue preciso que se empaparan del Espíritu, para que se realizara el cambio. Ya sé que estoy adelantando acontecimientos que litúrgicamente todavía no hemos celebrado, pero debo referirme a las lecturas de la misa de hoy, a sus enseñanzas, sin atenerme a cronologías estrictas.
2.- Lo cierto es que Pedro recuerda a los oyentes, convecinos, que han sido culpables de la crucifixión de Cristo y ellos lo reconocen y se deciden a convertirse ¿Cómo puede ocurrir tal cosa? Pues porque a la honradez del Apóstol, responden con una actitud humilde. ¡Y esto es lo difícil! Ser humilde es la gesta más grande que uno pueda imaginar. Grande y difícil. ¿Acaso lo importante no es ser emprendedor y gozar de autoestima? No dudo que estos criterios puedan ser necesarios para el progreso social, galardones deportivos y conseguir medallas a cualquier mérito, por ilusorio que se le pueda considerar. Pero no debemos aplicar a la evangelización, las normas que rigen los negocios o triunfos de partidos políticos o éxitos olímpicos, que son harinas de otro costal. Y que cada uno escoja el terreno por el que quiera progresar, pero que no se deje confundir, o quiera engañarse a sí mismo. Primera lectura.
3.- El sufrimiento es cosa propia de casi todos los seres vivos. En algunos casos ni siquiera es casi un fenómeno individual y corresponde a la dinámica de la especie. Estoy pensando en el insecto hembra que devora a su macho, ya que, a la aportación de los gérmenes fecundantes, le acompañaba la entrega de proteínas necesarias para proseguir su función. Se deja comer y así no se extingue la “prosapia”.Pero el animal, a medida que progresa su calidad sufre, cosa que le es molestia y que de inmediato pretende rehuir, sin que sea capaz de hacerse preguntas al respecto. El hombre sí, el ser humano, a su sensibilidad, añade la búsqueda del porqué del suceso molesto…
4.- Me diréis, mis queridos jóvenes lectores, que me estoy yendo por las ramas y seguramente tendréis razón, pero es que quería que, desde una situación muy nuestra, escucháramos lo que dice la segunda lectura. En un momento u otro sentimos dolor. Es un ingrediente como la sal de los alimentos, que si carecen de ella son insípidos y si abunda asquerosos.
Soportar el sufrimiento, para el cristiano, no es masoquismo. Aceptarlo puede ser una de las maneras de unirse a Cristo, de comulgar con su realidad. Si las heridas del Señor nos han curado, nuestros dolores pueden ser vacuna que nos inmunice frente a acechanzas del enemigo y temple y robusteza el carácter. Las enseñanzas del texto evangélico utilizan una figura simbólica que a muchos de vosotros no os resultará familiar. Jesús se define como un pastor. Este oficio, además de existir en su tierra y ver la estampa del rebaño con frecuencia, era la peculiar vida de los antepasados de aquel pueblo que le escuchaba. Podían ser pescadores, comerciantes, cultivar una viña o un trigal, pero sentían el orgullo de ser raza beduina, algo así como aristocracia social.
Las relaciones del pastor con su rebaño son singulares y solo se saben si uno está en contacto con ellos. De pequeño conocí los pastores de mi tío, hombres rudos y nobles de la meseta castellana, que me obsequiaban con sus explicaciones. Vive en mi casa un pastor y experimento este curioso mimo que siente por sus cabras. Tal vez el Maestro escogería hoy otra imagen. Pienso en la cuidadora a domicilio de enfermos o ancianos, en la parvulista, o en cooperadores en instituciones como cottolengos o asilos. Gente que sienten que lo suyo es vocación y no simple profesionalidad. (No olvido que para algunos estas ocupaciones, son simples formas de ganarse la vida, sin darle otro significado y ejercida con honradez, pero no me refiero a estos)
El amor de Jesús es ternura. Y escoja cada uno, si necesita, una expresión plástica que le ayude. Tal vez la imagen paleocristiana del Buen Pastor, la del Corazón de Jesús o la contemporánea de la Divina Misericordia.
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