11 mayo 2014

Guión Litúrgico 3- V Domingo de Pascua 18 mayo

Este domingo y el próximo se leen dos fragmentos del capítulo 14 del Evangelio de Juan. 
Pertenecen al discurso de Jesús en la cena de despedida, pero en el contexto del tiempo de Pascua, 
ya resuena como un mensaje del Señor Resucitado.
Tomás formula dos deseos: conocer el camino para seguir a Jesús y ver al Padre. Parece un reclamo 
“Muéstranos al Padre y eso nos basta”.
Las respuestas de Jesús pueden unificarse: Él es el camino, la verdad y la vida. Para conocer al Padre
 hay que recorrer ese camino “Nadie va al Padre sino por mí”. Además quién ve a Jesús también puede
 ver al Padre.
En el rostro de Jesús se refleja el Padre.
Pero también se refleja todo el sufrimiento del mundo, producto de la injusticia y el desprecio
 por el hombre. Es el rostro del Crucificado que vuelve a mostrarse en todos las víctimas que 
sufren la crucifixión de cada día.

En el reverso de tanto dolor, el rostro del Resucitado   nos muestra el destino final de nuestra 
condición humana: la gloria con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Allí habrá muchas
 “habitaciones” que Él nos ha preparado. Mientras tanto, está oculto en la sencillez de 
cada gesto de amor que la presencia divina inspira.
Así lo entendió Santa Teresita de Lisieux que escribió:
“Sé que ha habido santos que pasaron su vida practicando asombrosas mortificaciones
 para expiar sus pecados. Pero.., “en la casa del Padre celestial hay muchas habitaciones". 
Lo dijo Jesús, y por eso yo sigo el camino que él me traza. Procuro no preocuparme ya de mí 
misma en nada y dejar en sus manos lo que él quiera obrar en mi alma, pues no he elegido 
una vida de austeridad para expiar mis faltas sino las de los demás.
Los primeros cristianos se llamaban “los seguidores del camino” o “caminantes”, significando
 con esto que eran peregrinos de la vida.
Más adelante sabrán que “son raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un
 pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que nos llamó a salir de la tiniebla 
y a entrar en su luz admirable” (2a. lectura).
Poco a poco las comunidades que reconocen a Jesús, “camino, verdad y vida”, tendrán que 
resolver la tensión de los diversos servicios: anunciar la palabra y atender las necesidades de los 
pobres. El simple gesto de “imponer las manos” será la manera de ir diseñando las responsabilidades
 y la misión (1a. lectura).


Bienvenida
Somos una familia de caminantes y peregrinos.
Seguimos a Jesús: el único camino.
Nos encontramos con Jesús, la Verdad en persona.
Por eso con nosotros está la Vida.
Antes de las lecturas
Como nuestras comunidades actuales, los primeros cristianos y cristianas tuvieron que resolver 
dificultades y tensiones.
A pesar de todo, siempre se reconocieron como un pueblo sacerdotal, el Pueblo de Dios.
Su proyecto aparece muy simple: seguir a Jesús, camino, verdad y vida.
¿Ese es nuestro proyecto de hoy?
Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 6,1-7; Salmo 32,1-2.4-5.18-19; 1 Pedro 2,4-10;
Juan 14,1-12.
Oración universal
A cada intención respondemos: Que descienda tu amor, Señor.
-Para el pueblo de Dios que anuncia a Jesucristo, el camino, la verdad y la vida. Oremos…
-Para los que desempeñan en nuestras comunidades el servicio de la palabra y la acción solidaria. 
Oremos…
-Para los pobres que  descubren el valor del apoyo mutuo y del encuentro. Oremos…
-Para los que como Tomás, queremos ver al Padre. Oremos…
Presentacion de los dones
Al presentar las ofrendas recordamos que somos “edificados como una casa espiritual, para 
ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.”
Cantamos...
Comunión
En la comunión Jesús viene a nosotros.
Al igual que en la Última Cena nos dice: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.
Cantamos...
Envío
Jesús nos ha preparado un lugar.
Un día volverá para llevarnos con Él.
Donde Él está, estaremos también nosotros.


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