Introducción
Hermanos
en este 5º domingo de Pascua: seguimos caminando de la mano de Jesús resucitado
que ya insinúa su próxima glorificación a la derecha del Padre, ¡nuestra
pequeña y frágil naturaleza humana elevada a la dignidad de Rey y Señor del
universo!… Y así como el domingo pasado Jesús nos remarcó como verdad absoluta Yo soy el Buen Pastor, conozco a mis ovejas, y
ellas escuchan mi voz… así también hoy nos
declara categóricamente Yo soy el camino, la
verdad y la vida, nadie llega al Padre sino por mi… y su vos resuena como eco eterno en todo el universo…
Saludo inicial y bienvenida
¡Jesús resucitado nos congrega en derredor suyo como cuando reunía a sus
apóstoles y discípulos, sus amigos, para transmitirles cuanto aprendía de su Padre… pero hoy lo hace como en
aquel jueves santo, luego de la Última Cena, cuando quedó en sobremesa de
despedida, anunciándoles su próxima partida… Así pues:Que Jesús resucitado este siempre con cada uno de
ustedes.
Acto penitencial
Jesús nunca deja de estar con nosotros y cuidarnos al calor de su
corazón palpitante de amor pero, como los bebés que patalean en brazos de sus
padres porque quieren caminar con sus propios pies, nosotros forcejeamos
empecinados en nuestros peligrosos caprichos…
Por eso pidamos perdón: Piedad,
Señor, pecamos contra ti.
- Porque a veces relativizamos tus justos mandamientos como si fueran
ocurrencias de un dios severo e insensible a quien no le importa amargarnos la
vida…
- Porque otras veces, a la inversa, te mistificamos como un Papá Noel
empalagoso y permisivo para quien todo está bien no importa si está
malísimamente mal…
- Porque a pesar de que Jesús advierte quien
quiera seguirme tome su cruz de cada día nosotros
recortamos las exigencias del evangelio a nuestra medida.
Dios
todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos de
la Vida Eterna. Amén.
Liturgia de la Palabra
Primera lectura (Hech
6, 1-7): La naciente Iglesia, la primera comunidad de Jerusalén, comienza a
organizarse para cumplir mejor la misión que Jesús nos encomendara.
Salmo responsorial (Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19): El salmo alaba y agradece a Dios por sus
maravillas en favor nuestro. Digamos: Señor,
que descienda tu amor sobre nosotros.
Segunda lectura (1Ped
2, 4-10): Pedro exhorta a los cristianos de Asia a permanecer fieles al Señor
que los ha constituido como pueblo elegido,
sacerdocio real, nación consagrada a Dios, pueblo de su propiedad, llamados de
las tinieblas a su luz admirable.
Evangelio (Jn 14, 1-12): Jesús comienza a anunciar su próxima ascensión a la derecha del Padre. Los apóstoles se preguntan ¿y
ahora, qué hacemos, a dónde vamos?
Oración de los fieles
Ante la próxima partida de Jesús los apóstoles se desconciertan; a ellos
y a cuantos habrían de seguirlo Jesús los tranquiliza: Síganme, que yo soy el camino, la verdad y la vida…
Digámosle confiados: Señor, danos seguirte con fidelidad y valentía.
Digámosle confiados: Señor, danos seguirte con fidelidad y valentía.
Señor Jesús, tú nos llamas a
creerte y seguirte en medio de un mundo que ha perdido el rumbo y da vueltas en
un remolino de errores. Oremos.
Señor, tú viniste a completar el
proyecto del Padre, pero nuestro pecado te complicó la vida y tú la diste con
todo amor con tal de rescatarnos de la muerte. Oremos.
Y con todo amor, en tu Evangelio
continúas dándonos pistas seguras para seguirte sin temor alguno, felices de
encontrar allí el supremo tesoro de la vida. Oremos.
Y así, unidos en tu Iglesia,
confías en nosotros y nos exhortas a ser luz
del mundo, sal de la tierra, y la mejor levadura de vida nueva, para salvación de todos. Oremos.
Enséñanos y ayúdanos a ser
apóstoles tuyos, y suscita en muchos jóvenes el deseo de consagrarse como
sacerdotes y misioneros al servicio de los hombres. Oremos.
Te pedimos también por el eterno
descanso de cuantos te siguieron y fueron a su vez tu reflejo, que eres el
único camino, verdad y vida del Padre a nosotros. Oremos.
Señor
Jesús, Dios con nosotros, danos seguirte con toda el alma y la vida, y que
cuantos buscan razones para trabajar por un mundo nuevo, al ver nuestro
entusiasmo en seguirte y cumplir tu evangelio se animen a tomarse de tu mano en
pos de la justicia y la fraternidad, la solidaridad, la paz y el bien común,
como antesala del cielo… Amén.
Comunión
Todo lo puedo en Cristo, decía Pablo, porque para Dios nada bueno es
imposible, le dijo Gabriel a María… y Jesús mismo nos
advierte: sin mi nada bueno podrán hacer y, para que podamos llegar con él más lejos de lo que imaginamos, ahora
nos realimenta con su Cuerpo y Sangre... con la felicidad que todo esto nos da:
Acerquémonos
a comulgar cantando…
Despedida
y bendición final
Hoy Jesús insinuó su partida a la casa del
Padre… pero nosotros aprendimos que Dios
está en el cielo, en la tierra y en todo lugar…
Entonces, ¿dónde no están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, siendo que
para Dios nosotros somos la única y más absorbente preocupación?… Así pues,
volvamos a casa confiados en Cristo nuestra esperanza.
Y Dios que nos creó por Cristo, con él y en
él para su gloria y honor, nos acompañe en el trajinar de esta semana y nos
llene con su Espíritu Santo, para que hora
comamos o bebamos, hora hagamos lo que hagamos, todo sea en nombre de su amado
Hijo Jesús y nos conservemos en santidad y pureza hasta el fin. Amén.
Que la bendición de Dios X, Padre
Hijo y Espíritu Santo, permanezca siempre con cada uno de ustedes. Amén.
Vayamos en paz…
Cantamos: Cristo está conmigo, junto a mi va el Señor, me
acompaña siempre… etc.
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