11 mayo 2014

Guión Litúrgico 1-V Domingo de Pascua 18 mayo

Introducción

Hermanos en este 5º domingo de Pascua: seguimos caminando de la mano de Jesús resucitado que ya insinúa su próxima glorificación a la derecha del Padre, ¡nuestra pequeña y frágil naturaleza humana elevada a la dignidad de Rey y Señor del universo!… Y así como el domingo pasado Jesús nos remarcó como verdad absoluta Yo soy el Buen Pastor, conozco a mis ovejas, y ellas escuchan mi voz… así también hoy nos declara categóricamente Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie llega al Padre sino por mi… y su vos resuena como eco eterno en todo el universo…
Comencemos nuestra misa cantando…



Saludo inicial y bienvenida

¡Jesús resucitado nos congrega en derredor suyo como cuando reunía a sus apóstoles y discípulos, sus amigos, para transmitirles cuanto aprendía de su Padre… pero hoy lo hace como en aquel jueves santo, luego de la Última Cena, cuando quedó en sobremesa de despedida, anunciándoles su próxima partida… Así pues:Que Jesús resucitado este siempre con cada uno de ustedes.

Acto penitencial

Jesús nunca deja de estar con nosotros y cuidarnos al calor de su corazón palpitante de amor pero, como los bebés que patalean en brazos de sus padres porque quieren caminar con sus propios pies, nosotros forcejeamos empecinados en nuestros peligrosos caprichos…

Por eso pidamos perdón: Piedad, Señor, pecamos contra ti.
- Porque a veces relativizamos tus justos mandamientos como si fueran ocurrencias de un dios severo e insensible a quien no le importa amargarnos la vida…
- Porque otras veces, a la inversa, te mistificamos como un Papá Noel empalagoso y permisivo para quien todo está bien no importa si está malísimamente mal…
- Porque a pesar de que Jesús advierte quien quiera seguirme tome su cruz de cada día nosotros recortamos las exigencias del evangelio a nuestra medida.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos de la Vida Eterna. Amén.




Liturgia de la Palabra

Primera lectura (Hech 6, 1-7): La naciente Iglesia, la primera comunidad de Jerusalén, comienza a organizarse para cumplir mejor la misión que Jesús nos encomendara.

Salmo responsorial (Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19): El salmo alaba y agradece a Dios por sus maravillas en favor nuestro. Digamos: Señor, que descienda tu amor sobre nosotros.

Segunda lectura (1Ped 2, 4-10): Pedro exhorta a los cristianos de Asia a permanecer fieles al Señor que los ha constituido como pueblo elegido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios, pueblo de su propiedad, llamados de las tinieblas a su luz admirable.

Evangelio (Jn 14, 1-12): Jesús comienza a anunciar su próxima ascensión a la derecha del Padre. Los apóstoles se preguntan ¿y ahora, qué hacemos, a dónde vamos?

Oración de los fieles

Ante la próxima partida de Jesús los apóstoles se desconciertan; a ellos y a cuantos habrían de seguirlo Jesús los tranquiliza: Síganme, que yo soy el camino, la verdad y la vida…

Digámosle confiados: Señor, danos seguirte con fidelidad y valentía.
   Señor Jesús, tú nos llamas a creerte y seguirte en medio de un mundo que ha perdido el rumbo y da vueltas en un remolino de errores. Oremos.

  Señor, tú viniste a completar el proyecto del Padre, pero nuestro pecado te complicó la vida y tú la diste con todo amor con tal de rescatarnos de la muerte. Oremos.

  Y con todo amor, en tu Evangelio continúas dándonos pistas seguras para seguirte sin temor alguno, felices de encontrar allí el supremo tesoro de la vida. Oremos.

  Y así, unidos en tu Iglesia, confías en nosotros y nos exhortas a ser luz del mundo, sal de la tierra, y la mejor levadura de vida nueva, para salvación de todos. Oremos.
  Enséñanos y ayúdanos a ser apóstoles tuyos, y suscita en muchos jóvenes el deseo de consagrarse como sacerdotes y misioneros al servicio de los hombres. Oremos.

  Te pedimos también por el eterno descanso de cuantos te siguieron y fueron a su vez tu reflejo, que eres el único camino, verdad y vida del Padre a nosotros. Oremos.

Señor Jesús, Dios con nosotros, danos seguirte con toda el alma y la vida, y que cuantos buscan razones para trabajar por un mundo nuevo, al ver nuestro entusiasmo en seguirte y cumplir tu evangelio se animen a tomarse de tu mano en pos de la justicia y la fraternidad, la solidaridad, la paz y el bien común, como antesala del cielo… Amén.




Comunión

Todo lo puedo en Cristo, decía Pablo, porque para Dios nada bueno es imposible, le dijo Gabriel a María… y Jesús mismo nos advierte: sin mi nada bueno podrán hacer y, para que podamos llegar con él más lejos de lo que imaginamos, ahora nos realimenta con su Cuerpo y Sangre... con la felicidad que todo esto nos da:
Acerquémonos a comulgar cantando…

Despedida y bendición final

Hoy Jesús insinuó su partida a la casa del Padre… pero nosotros aprendimos que Dios está en el cielo, en la tierra y en todo lugar… Entonces, ¿dónde no están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, siendo que para Dios nosotros somos la única y más absorbente preocupación?… Así pues, volvamos a casa confiados en Cristo nuestra esperanza.

Y Dios que nos creó por Cristo, con él y en él para su gloria y honor, nos acompañe en el trajinar de esta semana y nos llene con su Espíritu Santo, para que hora comamos o bebamos, hora hagamos lo que hagamos, todo sea en nombre de su amado Hijo Jesús y nos conservemos en santidad y pureza hasta el fin. Amén.

Que la bendición de Dios X, Padre Hijo y Espíritu Santo, permanezca siempre con cada uno de ustedes. Amén.
Vayamos en paz…
Cantamos: Cristo está conmigo, junto a mi va el Señor, me acompaña siempre… etc.



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