21 mayo 2026

Moniciones: Domingo de Pentecostés. Ciclo A. 24 de mayo del 2026

 Entrada:

Muy buenas (noches, días, tardes).  Hoy celebramos la fiesta de Pentecostés.  Creo en el Espíritu Santo, decimos en la profesión de fe.  Y creer en el Espíritu Santo supone un estado permanente de revisión y renovación.  Pentecostés es un buen momento para darnos cuenta quién manda en nosotros, en nuestro ser.  Veamos ahora a luz de la Palabra y del encuentro eucarístico si nuestra vida está orientada por el Espíritu de Cristo o por el espíritu individualista y consumista de nuestra sociedad post-moderna.

Escucharemos un texto del libro de los hechos de los apóstoles, en cual Lucas pretende describir el acontecimiento más importante después de la Ascensión: la venida del Espíritu Santo.  Esto significa el punto de partida de la misión universal de la Iglesia.  Dios nos envía nos equipa para proclamar la Buena Nueva.

La comunidad de Corinto, a la que Pablo le escribe en esta ocasión, está pasando por dificultades: hay divisiones entre sus miembros.  La lectura que ahora escucharemos nos ayudará a discernir si las formas de nosotros enfrentar las dificultades son o no del Espíritu de Cristo.

El Evangelio de hoy, narrado por San Juan, nos presenta una escena de aparición.  Jesús deseándonos la paz y enviando a los suyos el don del Espíritu y enviándonos a todos los rincones y cada corazón para atar y desatar.

El que preside: Oremos a Dios Padre, que por la muerte y resurrección de Cristo nos ha dado el Espíritu Santo.

A cada invocación, respondan, por favor: “Danos Vida, Señor, con tu Espíritu Santo”

  1. Por la Iglesia, extendida por todo el universo, para que, impulsada por el Espíritu Santo, permanezca atenta a lo que sucede en el mundo, haga suyos los sufrimientos, alegrías y esperanzas de los hombres de nuestro tiempo, intuya los signos caritativos que debe realizar y así pueda iluminarlo todo con el Evangelio. Roguemos al Señor.
  • Por todos los pueblos y razas en la diversidad de culturas y civilizaciones, para que el Espíritu Santo abra los corazones de todos al Evangelio proclamado en sus propias lenguas y los guíe hasta la verdad plena. Roguemos al Señor.
  • Por el mundo que hoy nos ha tocado vivir, sujeto a cambios profundos y rápidos, para que el Espíritu Santo, que abarca la historia humana, promueva la esperanza de un futuro mejor y vislumbremos el gran día de Jesucristo. Roguemos al Señor.
  • Por todos los laicos comprometidos, para que, renovados por el Espíritu Santo, sepa llevar el mensaje de Jesús a la vida de cada día. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros aquí reunidos, para que iluminados y fortalecidos por el Espíritu Santo, demos testimonio de nuestra fe. Roguemos al Señor.

El que preside: Dios Padre nuestro, tu Espíritu ora con nosotros, dentro de nosotros; escucha la oración de tu Iglesia, morada suya y concédenos lo que el mismo Espíritu nos sugiere pedirte.  Por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

“Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que vuelva jamás a abandonarte”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario