01 mayo 2024

Liturgia del Domingo 05 de Mayo de 2024

 RITOS INICIALES


Domingo sexto de Pascua
Salterio II
Color: blanco

INTRODUCCIÓN

El amor no hace distinciones, el amor que Dios nos tiene se manifestó en el envío de su Hijo al mundo a todos sin distinciones ni excepciones. El que se sabe así amado por Dios y perdonado, ama y perdona a su vez sin acepción de personas. Pedro supera su propia estrechez y recibe a los paganos y no se siente en ningún modo superior. Sólo amando y practicando la justicia podemos conocer a Dios. Dios no se deja conocer en conceptos, ni donde nosotros queremos, sino como y donde Él dice que está y se le conoce: en el amor que entrega la propia vida a los demás. En la última cena Jesús habla apasionadamente y con insistencia del amor, que es la gran revelación del evangelio. Amor del Padre Celeste por el Hijo, del Hijo por el Padre, de Cristo por nosotros, de nosotros por nuestros hermanos. No existe alegría más grande que la presencia del amor. Un amor que debe ser testimoniado en miles de modos y hacia todos, como el precioso fruto del evangelio, para convencer al mundo de no cerrar las puertas a Cristo, si no queremos llegar a ser como Iglesia un desierto.

Antífona de entrada             Cf. Is 48, 20 

Con gritos de alegría anuncien y proclámenlo hasta los confines de la tierra: El Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya. 

Gloria 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con intenso fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, de manera que prolonguemos en nuestra vida el misterio de fe que recordamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

El Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 25-26. 34-36. 43-48

Cuando Pedro entró a la casa del centurión Cornelio, éste fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: Levántate, porque yo no soy más que un hombre”.

Después Pedro agregó: Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a Él. Él envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre.

Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios.

Pedro dijo: ¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros? Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

SALMO RESPONSORIAL   97, 1-4

R/El Señor reveló su victoria a las naciones.

Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos.

SEGUNDA LECTURA

Dios es amor.

Lectura de la primera carta de san Juan   4, 7-10

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de Él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 14, 23

Aleluya.

El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 9-17

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:

Como el Padre me amó, también Yo los he amado a ustedes. 

Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando.

Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.

Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se los concederá.

Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros.

CREDO


ORACIÓN DE LOS FIELES

Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre:

Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía, testimonio perseverante de su resurrección, roguemos al Señor.

Para que el resucitado, que dio a los apóstoles su paz, quiera concederla también en abundancia a todos los pueblos, roguemos al Señor.

Para que el vencedor de la muerte transforme los sufrimientos de los enfermos, de los moribundos y de todos los que sufren en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar, roguemos al Señor.

Para que el que tiene las llaves de la muerte y de su reino nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos en su reino, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que has sido el primero en amarnos, enviándonos a tu Hijo, para que vivamos por medio de él, escucha nuestra oración y haz que llenos del Espíritu Santo, aprendamos a amarnos los unos a los otros como Cristo nos ha amado. Por Jesucristo, su Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión         Jn 14, 15-16 

Dice el Señor: si me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito, para que esté siempre con ustedes. Aleluya. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concede que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

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