01 marzo 2015

Hoy, 1 de marzo, Eucaristía de la Familia



Hoy domingo 1 de marzo, celebraremos la Eucaristía de la Familia. Será a las 12,00 horas en la Cripta. ¡¡Os esperamos!!

Ideas para la Cuaresma con niños

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Cuaresma, tiempo de frutos

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Reflexiones para meditar en Cuaresma de Gabriel Salgado



PRIMERA SEMANA DE CUARESMA
NO HAY PASCUA SIN CUARESMA
         La cuaresma es un tiempo de peregrinación hacia la meta de la Pascua. No es un fin absoluto, sino un trampolín que nos sumerge en la alegría de la resurrección y del resucitado.
        Las semanas que ella abarca, no son un simple trago amargo que debemos beber y descartar con una mueca de desagrado. Al contrario, aunque nos resulte difícil el comprenderlo, la cuaresma es un sacramento, una fuente de bendiciones y de gracias, que nos introduce de forma gradual, en un mejor conocimiento del misterio de Cristo. Y desplazando el pecado de nuestras vidas, nos va “gota a gota” humanizando y cristianizando.
       Tenemos que recordar también que este caminar cuaresmal presenta una dimensión solidaria. Desde los cuatro puntos cardinales, la humanidad creyente se ha puesto en camino, y va convergiendo hacia la noche de la vigilia pascual. Para así llegar a dibujar en el horizonte de este año jubilar, una luminosa cruz del sur.
SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA
LA ESPIRITUALIDAD DEL PEREGRINO
        El camino cuaresmal es un camino de fe, por eso al caminante que lo recorre se lo llama peregrino. Y todo peregrino tiene que ajustarse a una serie de pautas espirituales, que le garantizarán dentro de los imprevistos del camino, arribar a la meta pascual.
        Durante el recorrido, tendremos que pensar en que nuestro Dios no es un Dios de bolsillo. Dios no nos “retribuye” por los esfuerzos realizados durante la peregrinación. Él nos “regala” las ganas y las fuerzas para convertir nuestros esfuerzos en realidad.
       Ahora si podemos pasar a enumerar los tres componentes espirituales básicos que ocupan “la mochila” del peregrino. Ellos son: la oración, el dominio de sí mismo y la solidaridad.
      No es cuestión de elegir solamente uno de ellos. Necesitamos recurrir a los tres, como lo veremos más adelante. No olvidemos que los grandes problemas y malentendidos de la vida espiritual se han producido cuando se ha acentuado uno en detrimento de los otros.
TERCERA SEMANA DE CUARESMA
  EL OXIGENO DEL ALMA
           No se podría concebir una peregrinación hacia una santuario, que no estuviera jalonada por la oración. Otro tanto tendríamos que decir de nuestro peregrinar cuaresmal. Sin la oración, nos faltaría aire para respirar la vida de la fe. Permaneceríamos inermes y sin poder avanzar hacia el horizonte pascual.
          Por eso el peregrino busca intensificar su intimidad con Dios. Procura respirar “boca a boca” con el Señor dador de vida. A él recurre, necesitado de reanudar una comunicación que lo sane de su postración espiritual.
          La oración tiene también un invalorable poder curativo. En una longitud de onda distinta, pero real y efectiva, la oración en el nombre del Señor Jesús, atraviesa tiempos y distancias.
          El cristiano, al utilizarla con humildad, estará cumpliendo con un verdadero ministerio de la oración.
         Cabe preguntarnos qué pasaría con la humanidad, continuamente acunada por la oración de los creyentes, si estos algún día dejasen de orar…

La oración

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El gusto de creer de José Antonio Pagola

Durante muchos siglos, el miedo ha sido uno de los factores que con más fuerza ha motivado y sostenido la religiosidad de bastantes personas. Más de uno aceptaba la doctrina de la Iglesia solo por temor a condenarse eternamente.
Hoy, sin embargo, en el contexto sociológico actual se ha hecho cada vez más difícil creer solo por temor, por obediencia a la Iglesia o por seguir la tradición. Para sentirse creyente y vivir la fe con verdadera convicción es necesario tener la experiencia de que la fe hace bien. De lo contrario, tarde o temprano uno prescinde de la religión y lo abandona todo.
Y es normal que sea así. Para una persona solo es vital aquello que le hace vivir. Lo mismo sucede con la fe. Es algo vital cuando el creyente puede experimentar que esa fe le hace vivir de manera más sana, acertada y gozosa.
En realidad, nos vamos haciendo creyentes en la medida en que vamos experimentando que la adhesión a Cristo nos hace vivir con una confianza más plena, que nos da luz y fuerza para enfrentarnos a nuestro vivir diario, que hace crecer nuestra capacidad de amar y de alimentar una esperanza última.
Esta experiencia personal no puede ser comunicada a otros con razonamientos y demostraciones, ni será fácilmente admitida por quienes no la han vivido. Pero es la que sostiene secretamente la fe del creyente incluso cuando, en los momentos de oscuridad, ha de caminar «sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía»(san Juan de la Cruz).
En el relato de la transfiguración se nos recuerda la reacción espontánea de Pedro, que, al experimentar a Jesús de manera nueva, exclama: «¡Qué bien se está aquí!». No es extraño que, años más tarde, la primera carta de Pedro invite a sus lectores a crecer en la fe si «habéis gustado que el Señor es bueno» (i Pedro 2,3).
Ch. A. Bernard ha llamado la atención sobre la escasa consideración que la teología contemporánea ha prestado al «afecto» y al «gusto de creer en Dios», ignorando así una antigua y rica tradición que llega hasta san Buenaventura. Sin embargo, no hemos de olvidar que cada uno se adhiere a aquello que experimenta como bueno y verdadero, y se inclina a vivir de acuerdo con aquello que le hace sentirse a gusto en la vida.
Tal vez una de las tareas más urgentes de la Iglesia sea hoy despertar «el gusto de creer». Deberíamos cuidar de manera más cálida las celebraciones litúrgicas, saborear mejor la Palabra de Dios, gustar con más hondura la Eucaristía, comulgar gozosamente con Cristo, alimentar nuestra paz interior en el silencio y la comunicación amorosa con Dios. Aprenderíamos a sentirnos a gusto con Dios.
José Antonio Pagola

Liturgia 1 de marzo

II de Cuaresma
Morado
Día del transporte.
 
Antífona de entrada         Sal 26, 8-9
Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”. Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí.
O bien:           cf. Sal 24, 6. 2. 22
Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, que son eternos: que nuestros enemigos no triunfen sobre nosotros. Dios de Israel, líbranos de todas nuestras angustias.
No se dice Gloria.
Oración colecta     
Padre santo, que nos mandaste escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu Palabra, para que, después de haber purificado nuestra mirada interior, podamos contemplar gozosos la gloria de su rostro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
1ª Lectura    Gn 22, 1-2. 9-13. 15-18
Lectura del libro del Génesis.
Dios puso a prueba a Abraham. “¡Abraham!”, le dijo. Él respondió: “Aquí estoy”. Entonces Dios le siguió diciendo: “Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré”. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham, Abraham!”. “Aquí estoy”, respondió él. Y el Ángel le dijo: “No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único”. Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: “Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz”.
Palabra de Dios.

Domingo II de Cuaresma

LA MONTAÑA, UN SÍMBOLO
 El símbolo de la montaña.
La montaña es un símbolo muy sugerente, que no ha pasado desapercibido para los hombres de la Biblia. Está cerca del cielo, confundiéndose con la misma luz y respirando el aire más puro. Subir a la montaña evoca la imagen de la superación, la constancia, la liberación de la pesadumbre del valle. Desde allí todo se contempla con otra perspectiva: el hombre se siente más ágil, dominador. Lo alto, la cumbre, la cima más allá de la cual no hay otra, un horizonte sin barreras, el final de lo tangible… Grandes manifestaciones de Dios han ocurrido en la montaña; basta recordar el Sinaí (Ex 19, 16 ss.). El gran acto de la fe de Abraham y el cumplimiento de la Promesa por parte de Dios, se realizan también en la montaña (Gen 22, 1 ss.). El Evangelio de hoy nos dice que Jesús «subió con ellos a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador… Se le aparecieron Moisés y Elías». Todos estos rasgos son los símbolos de la transfiguración humana según el modelo de la condición divina.
  1. La montaña como tentación.
La montaña, la meta, el final de todo esfuerzo, el triunfo o la victoria, pueden ser una tentación. Los Apóstoles se dieron cuenta, por un momento, de que estaban arriba y se apresuraron a decir: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (Me 9, 5).
Los cristianos tenemos el peligro de refugiarnos en la montaña, cobardemente. En el fondo, para muchos, la oración es una huida.

Comentario al Evangelio de hoy domingo, 1 de marzo de 2015

Julio César Rioja, cmf
Queridos hermanos:
Quien ha subido al Aneto, Monte Perdido, Gredos, Naranjo, Urbión… o cualquier monte y cumbre cercana a su pueblo o ciudad, se ha sentido más cerca del cielo, alejado de las prisas y preocupaciones que a veces tanto nos abruman. Dios parece manifestarse en lo alto: dice a Abrahán: “Ofrécemelo en sacrificio, sobre uno de los montes que yo te indicaré”, piénsese también en Moisés y el Sinaí, en Elías y el Horeb, en el Tabor  y el Calvario, por poner algunos ejemplos de montes bíblicos que aparecen ligados a los personajes de estas lecturas. Subir la montaña significa para el hombre superarse a sí mismo, trascenderse, elevarse más allá de la vida cotidiana.
En la primera lectura Dios habla a Abrahán y lo pone a prueba, le exige sacrificar a su hijo: “Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac”. El Dios de la promesa, de la descendencia, de la alianza, aparece como el Dios de la muerte. Pero Abrahán se decide a recorrer el camino, es un hombre de fe, este es el momento crítico de toda fe, que se encuentra con el silencio terrible de Dios. Es la tarde de  Viernes Santo: como dice la segunda lectura “El no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entrego a la muerte por nosotros”. La fe es subir al pico más alto de la montaña para hacer allí el sacrificio total de uno mismo, es camino de renuncia y de muerte. Es la necesidad de dar muerte a algo querido, para dar vida y trascenderse a lo nuevo, (esto es la Cuaresma que termina en la Resurrección).La novedad es la vivencia del Evangelio.

Evangelio del día, 1 marzo

Evangelio según san Marcos (9,2-10), del domingo, 1 de marzo de 2015
Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-10):

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra del Señor

28 febrero 2015

Celebrando la Palabra de Dios con niños: II Domingo Cuaresma



Jugando también se aprende: II Domingo Cuaresma



Misa con niños: II Domingo de Cuaresma

Acogida
  Hermanos y hermanas:
Bienvenidos a celebrar la Eucaristía. Seguimos preparándonos para celebrar bien la muerte y resurrección de Jesús. En este 2º domingo de Cuaresma, Jesús sube con Pedro, Santiago y Juan al monte Tabor donde se transfigura delante de ellos. Jesús quiere decirnos que encontrarnos con él en la oración es lo más importante, que quiere acompañarnos en las dificultades y cruces de la vida y que hay que vivir lo que celebramos en su templo cada domingo. Que hoy y ahora nos sintamos con Jesús en el Tabor de la  Eucaristía y que acojamos las palabras del Padre: “Este es mi hijo, mi amado, escuchadlo”. (Se podrían colocar en el presbiterio biblias diferentes y esta última frase).

Perdón
Antes de compartir la Palabra y el Pan, reconocemos con humildad que necesitamos el perdón de Dios y de los hermanos.
-Tú que conoces la dureza de nuestro corazón, que estamos necesitados de conversión. Señor, ten piedad.
-Tú que quieres acompañarnos y darnos fortaleza en las cruces y dificultades de la vida. Cristo, ten piedad.
- Tú que conoces nuestra falta de oración, de escucha de tu Palabra. Señor, ten piedad.

Monición a las lecturas
La 1ª lectura sigue mostrándonos los momentos principales de la historia del pueblo de Dios, en clave de alianza o pacto que Dios hace con su pueblo. Hoy escuchamos la alianza de Dios con Abraham, el hombre siempre fiel a Dios, el padre de los creyentes. San Palo nos recuerda que Jesucristo nos ha traído la salvación y la vida para siempre. Y en el evangelio de la transfiguración descubrimos en Jesús toda la luz, toda la grandeza y toda la fuerza de Dios. Acerquémonos a él y sigámosle.

Guión litúrgico Domingo II de Cuaresma – Ciclo B

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Guión litúrgico Domingo II de Cuaresma

Comentario al Evangelio de hoy, 28 febrero

Dos palabras del evangelio de este día me dan que pensar: 
* La primera «extraordinario».
            La cultura en que habitamos se empeña en hacernos «normales», como todo el mundo. En que nos adaptemos a la realidad, en que no desentonemos. Y, si acaso, para disimular y compensar un poco es profundo deseo que todos tenemos de ser originales y distintos, nos invitan a ser «originales» por medio de un tatuaje, de una ropa «distinta» (fabricada en serie, claro), ir a sitios originales (que dejan de serlo cuando nos los anuncian), o probar cosas nuevas, especialmente en el caso de los jóvenes, ir de «raritos» («hipster» se llaman). Pero las propuestas son todassuperficiales: ser originales «por fuera» o simplemente llamar la atención.
         Y esto se contagia también a la espiritualidad y al seguimiento de Jesús. Si alguien nos observara con una cámara oculta, sin saber nada de nosotros, ¿podría «adivinar» (dejando al margen los tiempos de oración y de culto) que somos cristianos? ¿que vivimos de un modo diferente y alternativo? 
         No estoy pensando en que se nos note por ciertos temas, manías y obsesiones que van contracorriente, pero que provocan espontáneamente rechazo y que son poco «contagiosos». No: estoy pensando en un modo de estar, ser y vivir que se salga «por arriba» de los mínimos con los que se conforma la mayoría. Un modo de estar, ser y vivir que cuestione: se puede ser de otra manera, y feliz, y de paso... cambiar el mundo gris en que nos movemos (ser sal, ser luz, ser levadura...).
       Por ejemplo: una austeridad vivida con alegría, la disponibilidad para ir más allá de lo obligatorio en nuestras responsabilidades, la serenidad interior en medio de tantas crispaciones, el tratar con naturalidad y acoger y compartir con los «distintos», el no callarse ni mirar para otro lado cuando hay que defender la justicia o denunciar corrupciones, saber divertirnos sin perder los papeles o malgastar los dineros, que....

Evangelio del día, 28 febrero


Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Palabra del Señor

27 febrero 2015

Viernes I de Cuaresma

Ezequiel 18,21-28. Durante mucho tiempo, Israel tuvo una visión comunitaria del ser y del devenir del individuo. El Israelita sólo existía en función del grupo social al que pertenecía. Si un miembro de la comunidad pecaba, todo el pueblo era solidariamente responsable.
Con Jeremías, la noción de personalismo penetra en la enseñanza profética. A los exiliados, que tenían la impresión de pagar por el pecado de sus antepasados, les anuncia la abolición de los castigos colectivos. «Pues el que muera, será por su propia culpa, y tendrá dentera el que coma los agraces» (31,30). De hecho, Jeremías tuvo predecesores entre los sacerdotes: cuando un grupo de peregrinos subía al Templo, un sacerdote examinaba el comportamiento pasado de cada uno de ellos. El sacerdote tenía poder para admitir o no a la liturgia.
Ezequiel va más lejos. Separa totalmente al individuo del destino de la nación, y afirma que cada hombre es tratado según su comportamiento personal. Insiste en la eficacia de la conversión. Yahvé no mantiene al hombre en su pecado, sino que le abre un futuro. Si el malvado se convierte, entrará en la vida.
Del tipo de los salmos de súplica individual, el salmo 129 es un canto que hacían los peregrinos que subían a Jerusalén. La liturgia cristiana lo ha retomado como «salmo de penitencia», y también de esperanza y vigilia.
Mateo 5,20-26. «Se dijo (Dios dijo)… Pero yo os digo». ¿Se oponía Jesús a Dios? No a Dios, sino a la interpretación que los escribas hacían de la Ley. De hecho, Jesús va más lejos que las escuelas rabínicas de su tiempo: se sitúa al nivel del amor. A menudo, aferrarse a la ley es condenarse a un mínimo sin vida. El mínimo no es el amor, es sólo su caricatura. El que se contenta con la justicia de los fariseos ya considerable— no ha descubierto aún el camino del Reino. La ley prohibía el homicidio, y Jesús condena la cólera. Además, no basta con expiar; también hay que reconciliarse con el hermano. ¿Cómo presentarse a la mesa de la reconciliación si el corazón sigue lleno de resentimientos? El Reino de Dios está ahí Cuando llegue el Juez, no hay que estar enfadado con el hermano.
El pueblo de Dios es un pueblo de hombres. «No sois vosotros quienes me habéis escogido, dice el Dios de la alianza, soy yo quien os ha elegido». El pueblo santo es fruto de la gracia de Dios, y si Dios hace una alianza con el hombre, es para que la vida abunde en el hombre, su criatura. «¿Es que deseo la muerte del malvado, dice el Señor?». Dios quiere la vida.

¡¡¡YA ESTÁ AQUÍ!!! CAMPAMENTO DE VERANO 2015



Eucaristía de la Familia, 1 marzo



El domingo 1 de marzo se llevará a cabo la Eucaristía de la Familia correspondiente al mes de marzo. Será a las 12,00 horas en la Cripta.

Animamos a todas las familias con niños a que acudan a la Eucaristía, estén los peques o no en Catequesis...¡¡Animaos!!

Tras la finalización de la misma, se proyectará el vídeo de la Acampada Navideña 2014.

Liturgia, 27 febrero

I de Cuaresma
Morado
 
Antífona de entrada         cf. Sal 24, 17-18
Señor, alivia las angustias de mi corazón. Mira mi aflicción y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.
Oración colecta    
Señor, concede a tus fieles disponerse convenientemente a la celebración de la Pascua, para que el esfuerzo de la mortificación corporal los lleve a una verdadera renovación en el espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Lectura         Ez 18, 21-28
Lectura de la profecía de Ezequiel.
Así habla el Señor Dios: Si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no morirá. Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: A causa de la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador –oráculo del Señor– y no que se convierta de su mala conducta y viva? Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: A causa de la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá. Ustedes dirán: “El proceder del Señor no es correcto”. Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. Él ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: Por eso, seguramente vivirá, y no morirá.
Palabra de Dios.
Comentario
En el dinamismo de nuestra existencia terrenal, todos podemos cambiar. Por eso, nosotros no podemos condenar a nadie, porque el más grande pecador puede arrepentirse y volver a Dios. Y, por otro lado, debemos pedir al Espíritu Santo que nos mantenga en la fidelidad, para que ninguna tentación nos haga caer en el pecado.

 

Salmo 129, 1-8

R. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?

Desde lo más profundo te invoco, Señor. ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.
Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora. R.
Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.
Versículo     Ez 18, 31
“Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías, háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, dice el Señor.
Evangelio     Mt 5, 20-26

Comentario al Evangelio: El pecado que construimos entre todos




Cuando escribe el profeta Ezequiel, el pueblo se encuentra en el destierro, sin esperanza y desalentado bajo el peso de un castigo que considera inmerecido, al creer que están pagando por las culpas de sus padres. Israel tenía muy vivo el sentido de responsabilidad colectiva del pecado: el pecado de los otros, de los míos, es también mi pecado. Y ante tal situación, Ezequiel recoge y subraya el pensamiento del profeta Jeremías: hay un pecado personal, es decir, cada uno es responsable de sus acciones en primera persona. Cada uno decide su propio destino con su comportamiento. Fue un gran avance teológico, y una ayuda esencial para vivir con esperanza aquella situación difícil, saliendo de la pasividad y la desesperanza.

      Quizá en nuestras circunstancias actuales de globalización, al mismo tiempo que se da un marcado sentido del individualismo, convendría recuperar y subrayar la dimensión comunitaria del pecado, y lo que se han llamado «las estructuras de pecado».
         A muchos hermanos les cuesta comprender por qué para pedir perdón a Dios, hay que contar con la mediación comunitaria o con un sacerdote. Ven el tema como un «asunto privado» que no afecta para nada a los demás: entre Dios y yo, y ya está. 
          + Pero, por una parte, el mismo Jesús nos dice que no es posible el encuentro con Dios (la «ofrenda», la oración, la Eucaristía, la limosna, etc), si no ha habido primero una reconciliación con el hermano al que he ofendido, o incluso que se ha sentido ofendido, aunque yo no lo pretendiera (si tiene algo contra ti...).
          + Por otra parte, todo lo que signifique falta de exigencia personal, no ser fiel, transigir con actitudes lejanas al Evangelio, aunque no afectaran directamente al hermano (cosa difícil), contribuyen a la falta de testimonio, a oscurecer la santidad de la Comunidad, a fomentar la mediocridad y a «privatizar» el seguimiento de Jesús. Necesitamos la ayuda y el estímulo de los otros, y tenemos la responsabilidad de ser luz y sal. Mis pecados, por muy íntimos que sean, manchan la santidad de la Iglesia, y salpican casi siempre a los hermanos.

         Al mismo tiempo, formamos parte de una sociedad que vive unas claves que no contribuyen para nada a la fraternidad, a la justicia (cinco veces se repite esta palabra en el breve pasaje de Ezequiel), a la paz. Unas claves que son «contagiosas» y de las que fácilmente participamos todos: el consumo irresponsable, la destrucción de la naturaleza, la absolutización de la economía por encima de la persona, la marginación/descarte de los más débiles, la superficialidad de nuestras relaciones, la corrupción y el desprestigio de los cargos y responsabilidades públicas, el uso de dinero negro, etc... Ante las que parece que nada se puede hacer. Y es que «todos son iguales», «no tiene remedio», es «lo normal, lo hace todo el mundo»...

Evangelio del día 28 febrero



Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor

26 febrero 2015

Jueves I de Cuaresma

La oración de petición tiene tan mala
 prensa… Sin embargo, es de rancio abolengo, pues la mayor parte de los salmos son oraciones de súplica. Los salmos son una verdadera escuela de oración, una oración viva que tonifica, que expresa el fondo del corazón del hombre, con sus luces y sus sombras. Cantan la bondad del hombre, su necesidad de ternura, su queja, incluso sus gritos de venganza. Sí, muchos salmos son un grito, una protesta, una pregunta. «¿Por qué duermes, Señor? ¿Hasta cuándo estarás irritado contra nosotros?». Es el grito del hombre que no acepta que todo se le venga encima por una supuesta voluntad de Dios. Grito del hombre frente al silencio de Dios.
Pero, si el fiel puede gritar así a Dios, es porque ha experimentado que Dios está de acuerdo con él. A través de la historia de la comunidad, a través de su propia historia, ha comprobado la fidelidad de Dios. La última palabra de los salmos es la confianza. De este modo, la oración de Esther apela a la justicia de Dios, y recuerda también que la fidelidad divina se manifiesta en la historia de los creyentes.
El salmo 137 es un salmo de acción de gracias individual. Expresa el reconocimiento del hombre por el favor obtenido. Mezclado con la acción de gracias propiamente dicha, está el recuerdo de la angustia en que se encontró el hombre fiel.
Mateo 7,7-12. Jesús no rechazó el grito de los hombres ni desdeñó la oración de petición. ¿Quizá la orientó de otro modo? Hacia la realización del sueño de Dios sobre la humanidad… Pero él está cerca de los pequeños, de los pobres, de los que sólo tienen sufrimiento y queja. Oró al Padre para que no desfalleciese la fe de sus discípulos. Pidió a su Padre el perdón de los enemigos.
(Las traducciones de Mt 7,7 expresan mal la respuesta a la oración. Hay que entender el «Pedid y Dios os dará… Llamad y Dios os abrirá».

DNI para la Cuaresma

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Liturgia 26 de febrero

I de Cuaresma
Morado
 
Antífona de entrada         Sal 5, 2-3
Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos; oye mi clamor, mi Rey y mi Dios.
Oración colecta     
Concédenos, Padre, pensar siempre con rectitud y obrar con diligencia; y ya que no podemos existir sin ti, danos la gracia de vivir según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Lectura         Est 3, 6; 4, 11-12. 14-16. 23-25
Lectura del libro de Ester.
El rey de Persia firmó un decreto, ordenando que todos los judíos fueran exterminados del país por la espada. Al enterarse, todo Israel clamaba con todas sus fuerzas, porque veían que su muerte era inminente. La reina Ester, presa de una angustia mortal, también buscó refugio en el Señor. Luego oró al Señor, Dios de Israel, diciendo: “¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el único! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti y estoy expuesta al peligro. Yo aprendí desde mi infancia, en mi familia paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel entre todos los pueblos, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, para que fueran tu herencia eternamente. ¡Y tú has hecho por ellos lo que habías prometido. ¡Acuérdate, Señor, y manifiéstate en el momento de nuestra aflicción! Y a mí, dame valor, Rey de los dioses y Señor de todos los que tienen autoridad. Coloca en mis labios palabras armoniosas cuando me encuentre delante del león, y cámbiale el corazón para que deteste al que nos combate y acabe con él y con sus partidarios. ¡Líbranos de ellos con tu mano y ven a socorrerme, porque estoy sola, y no tengo a nadie fuera de ti, Señor! Tú, que lo conoces todo”.
Palabra de Dios.
Comentario
La oración de Ester es modelo de aquellos que ponen toda su confianza en Dios. Ella sabe que Dios es el sostén en los momentos de peligro. A él le pide asistencia y sabiduría. Repitamos con fe esta oración de esta reina cuando debamos encontrar solución a situaciones difíciles.

Salmo 137, 1-3. 7c-8

R. ¡Me respondiste cada vez que te invoqué, Señor!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca. Te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.
Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
Versículo     Sal 50, 12a. 14a
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación.

Comentario al Evangelio de hoy, 26 febrero

Enrique Martinez, cmf

MENDIGOS ANTE DIOS


 

Orar es pedir, buscar, llamar a la puerta.

De día y de noche. Sin cansarse nunca.
Siempre hay que orar, y hasta tal punto que la oración se convierte en un estado, y no sólo en una práctica ocasional.
Orar es un modo de ser delante de Dios y de los hombres. 
Parecía joven, vestida de arriba abajo con un pañolón oscuro, que ceñía y delineaba su cabeza. Al caerle en punta por detrás, continuaba la curva de la espalda, apoyada contra la pared. Estaba sentada cerca de una tienda de productos cosméticos, en la Puerta del Sol de Madrid. Era una ausencia calculada, mientras la gente iba y venía, sin saber apreciar la belleza de aquellapostura. Sumergida, en cuclillas; su cabeza, levemente inclinada, casi tocaba sus rodillas. 
En la mano derecha delgada y alargada, quemada por los mil soles invisibles, compañeros de la raza gitana, sostenía un vaso de plástico, verde claro. Lo sostenía desde el fondo, con levedad y gracia. La mano y el vaso apoyados, dejados, sobre una de las rodillas levantadas. Pedía limosna. El gesto bien diseñado suplía las palabras. 
Era una metáfora del pobre que pide; mejor, de la pobreza que se muestra, sin la desmesura desgarrada del exhibicionismo, y con la sencillez del gesto silencioso. El vaso verde, prominente y sostenido con levedad, componía una situación y una actitud salida de las raíces del alma, mansamente, sin ira. Era una intimidad a la intemperie. 
La miré por última vez, antes de parecer indiscreto. Me pareció la lámpara vieja de una casa señorial, donde una joven de bronce oscuro, sostiene en la cuenca de la mano, una lámpara encendida. Aquí era un vaso, pero ¿no era lo mismo? 
¡Bella imagen del orante!: ‘ante Dios, con un vaso vacío…’ 

Evangelio del día 26 de febrero


Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Palabra del Señor

24 febrero 2015

Recursos II Domingo Cuaresma, 1 marzo

II Domingo de Cuaresma: Guión Litúrgico 1

II Domingo de Cuaresma, 1 marzo: Guión Litúrgico 2


II Domingo de Cuaresma, 1 marzo: Moniciones 1

II Domingo de Cuaresma, 1 marzo: Moniciones 2

II Domingo Cuaresma: Moniciones 3







II Domingo Cuaresma: Moniciones




MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid, hermanos y hermanas, nuestra más cordial bienvenida en el inicio de la Liturgia de este Segundo Domingo de Cuaresma. Vamos a asistir, junto a Pedro, a Santiago y a Juan, a la Transfiguración. La Transfiguración del Señor es un mensaje de esperanza para todos, entonces los fue para los apóstoles, ante la inminencia de la Pasión, Muerte y Gloria de Jesús. Pero ellos, en ese momento, no supieron comprender tal signo. Y a nosotros nos puede ocurrir lo mismo: pensar que la Transfiguración es sólo un recuerdo del pasado. Pero es el mensaje que nuestro Maestro nos da hoy, aquí y ahora… en este domingo primero del mes de marzo Y es uno más de los muchos que recibiremos dentro de esta cuaresma, tiempo de conversión y de amor. No hemos de desaprovechar ni un minuto de nuestro tiempo para encontrar ese camino de verdad y de vida. Se trata de no perder la menor oportunidad para santificarnos siguiendo los pasos del Señor Jesús. Y a la espera de su gloriosa Resurrección.



MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La fe de Abrahán era completa, total. Obedecía a Dios por encima de cualquier duda. Es muy fuerte disponerse a sacrificar –a degollar—a su único hijo porque Dios se lo ha mandado. Por Abrahán no puso reparos. Dios –claro está—no iba a permitir ese sacrificio. Era una prueba. Todos vivimos pruebas, algunas muy sencillas o fáciles; otros, mas duras o complicadas. Pero hemos de obedecer a Dios en todo momento porque Él sabe que es lo mejor para nosotros. Esta primera lectura, del capítulo 22 del Génesis, es toda una enseñanza de enorme importancia.

S.- La referencia del Salmo 115 que proclamamos hoy es el Salmo 116 que los judíos utilizaban como uno solo, mientras que la Vulgata y la Biblia griega de “los Setenta” los transformaba en dos. En realidad son distintos según su texto. Pero lo de menos es su construcción literaria original. Lo importante es que tanto nosotros, como los hombres y mujeres que nos precedieron, elevan con los versículos de este salmo la confianza en Dios, en su apoyo y en su justicia. Eso es lo importante.

2.- En el fragmento de la Carta de San Pablo a los Romanos –que es nuestra segunda lectura—Pablo corrobora algo que nos después nos va a decir el Evangelio. Dios permitirá la muerte de su Hijo para la salvación de todos. Y el mensaje de esperanza para los Apóstoles es precisamente ese trozo de gloria que verían en lo alto del monte.

II Domingo Cuaresma: Oración de los Fieles 6



SEÑOR, AYÚDANOS A CAMINAR

Oremos a Dios Padre con ilusión y amor para que nos acompañe en este camino ascendente que es la Cuaresma y atienda las peticiones que con fe le hacemos. Respondamos todos unidos:

R.- SEÑOR, AYÚDANOS A CAMINAR.

1. – Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y todos aquellos que dedican su vida a mostrarnos el camino, que el Señor En este camino que es la Cuaresma, hay veces que nos resulta más difícil seguir los caminos del Señor. Así, pues le pedimos: los ilumine siempre para que sean luz y guía para su pueblo.

OREMOS

2. – Por los dirigentes de las naciones para que encuentren entre ellos caminos de unión y colaboración, para el mutuo enriquecimiento de sus pueblos.

OREMOS

3.- Por los países hermanos de Hispanoamérica en esta jornada del Conferencia Episcopal Española dedicada a los pueblos de esas naciones tan unidas a España por la fe en Cristo

OREMOS

4. – Por los que sufren a causa de la enfermedad propia o de seres queridos para que el Señor les asista y encuentren siempre una palabra de esperanza en su camino.

OREMOS

5. – Por todos aquellos que pasan necesidad para que encuentren en los demás una mano que les socorra.

OREMOS

6.– Por todos los periodistas y reporteros para que sea su vida un ejemplo de profesionalidad y servicio dedicado a la verdad.

OREMOS

7. – Por todos los cristianos que celebramos este tiempo sagrado de la Cuaresma, y en especial, a nosotros, presentes en esta Eucaristía dominical, para que este camino nos ayude a ver a los demás como hermanos y nos acerque a la unión de todos los seguidores de Cristo.

OREMOS

Señor, ante tu transfiguración nuestra alma está presta a seguirte, ayúdanos para que esta presteza continúe en los momentos más difíciles. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.