06 octubre 2018

Comentario Domingo XXVII de Tiempo Ordinario

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Oración
Señor Jesús: Abre nuestro corazón y nuestro ser entero a tu Palabra, para que seamos hermanos tuyos, tu familia.
Danos el corazón abierto, confiado y obediente de María tu madre.Y que escuchando tu Palabra, podamos decir, como ella: “haz tu voluntad en mí, en nosotros”. AMEN.

Mc 10, 2-16
[[1Y levantándose de allí va a las regiones de Judea y al otro lado del Jordán, y de nuevo vinieron las gentes donde él y, como acostumbraba, de nuevo les enseñaba.]]
«2Y, acercándose unos fariseos, le preguntaban si le estaba permitido al marido repudiar a la mujer, para tentarle.
3Pero él, respondiendo, les dijo: “¿Qué os prescribió Moisés?”.
4Pero ellos dijeron: “Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla”.

5Pero Jesús les dijo: “Por la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este mandamiento. 6Pero desde el comienzo de la creación, varón y hembra los hizo; 7por eso dejará el hombre a su padre y a la madre, 8y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. 9Así pues, lo que Dios unió, no lo separe el hombre”.
10Y de nuevo en casa, los discípulos le preguntaban sobre esto. 11Y les dice: “El que repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; 12y si ella, repudiando a su marido, se casa con otro, comete adulterio”.
13Y le presentaban unos niños para que los tocara, pero los discípulos les abroncaban.
14Pero Jesús, al verlo, se indignó y les dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de éstos es el Reino de Dios. 15En verdad os digo: el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.
16Y, abrazándolos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos».¡PALABRA DEL SEÑOR!

CONTEXTO
Continúa en Marcos el camino de Jesús a Jerusalén, un momento que el evangelio privilegia para la enseñanza de Jesús a sus discípulos. Laanterior escena evangélica se localizaba en Cafarnaún, “en la casa” (cf.9,33), y ahora, en 10,1, se nos indica un cambio de lugar: Judea, el otro lado del Jordán. Aunque Jesús comienza enseñando a las gentes (v. 1), la escena termina en la intimidad de la casa, donde Jesús alecciona a sus discípulos (vv. 10-12). En medio, unos fariseos hacen una “pregunta-trampa” a Jesús. En esta sección del evangelio, Jesús presenta laalternativa del Reino: sobre la autoridad del cabeza de familia, negando su poder de repudio; sobre la valoración de los niños, proponiéndolos como modelo discipular (10,13-16); sobre el papel de las riquezas materiales, se pide renunciar por causa del seguimiento a Jesús (10,17-27). Después llegará el tercer anuncio de la pasión, muerte y resurrección (10,32-34).

TEXTO
El texto evangélico está formado por dos perícopas (10,1-12 y 10,13-16). La primera perícopa, además del v. 1, introductorio, tiene dos partes bien diferenciadas: a) el diálogo de Jesús con los fariseos (vv. 2-9) y b) el diálogo de Jesús con sus discípulos (vv. 10-12). En la primera parte encontramos la cuestión planteada a Jesús sobre el repudio, para tentarle (v. 2), el diálogo sucesivo, en el que los fariseos presentan la ordenanza de Moisés sobre el repudio (vv. 3-4), la explicación, por parte de Jesús, del mandamiento de Moisés y su adecuada comprensión desde el AT (vv. 5-8), y la enseñanza propia de Jesús (v. 9). En esta parte destaca el ambiente de oposición entre fariseos y Jesús, que se expresa mediantelas continuas adversativas (“pero”). En la segunda parte este ambiente oposición cambia (de los “pero” a los “y”), porque Jesús está en casa con sus discípulos: ellos le preguntan sin la malicia de los fariseos (v. 10) y Jesús les responde con claridad (vv. 11-12). El v. 12 es un indicio de que el evangelio de Marcos está escrito para un auditorio no judío, pues entre los judíos las mujeres no tenían ninguna posibilidad de repudiar al marido, mientras que en la legislación romana sí era posible. La segunda perícopa, centrada en los niños como modelo discipular, consta de una introducción con una reacción equivocada de los discípulos (v. 13), la enseñanza de Jesús (vv. 14-15) y las acciones de Jesús con los niños (v. 16).

ELEMENTOS A DESTACAR
• El primer texto está totalmente centrado en el repudio. Era un instrumento de poder y dominación del marido sobre la mujer, del que se aprovechaban según la interpretación que hacían de Dt 24,1 (“Si un hombre toma una mujer y se casa con ella, y resulta que esta mujer no halla gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, le redactará un acta de repudio”): cualquier motivo podía ser causa de repudio, con lo que la mujer quedaba a merced del capricho del marido. Los fariseos quieren poner a prueba a Jesús preguntándole por una cuestión que ya había sido peligrosa para Juan Bautista (cf. Mc 6,14- 29). Jesús niega la posibilidad del repudio, y con ello quita al hombre el poder de dominación sobre la mujer. En la postura de Jesús rige el plan inicial de Dios, que crea a los seres humanos para la complementariedad (varón-hembra) y para la comunión (una sola carne). En el ámbito de Jesús no sirven los instrumentos de dominación, sino de servicio, de complementariedad y de comunión. ¿Son ésas las claves de nuestra relación con los demás?
• Jesús alude a la “dureza de corazón” de los humanos para explicar por qué Moisés instituyó el acta de repudio. La dureza de corazón parece como un “eximente” que permite algunas situaciones particulares. La llamada de Jesús “al comienzo de la creación” escomo una llamada a la conversión, a volver a empezar de nuevo, dejándonos llevar no por el capricho de nuestros sentimientos, sino por la bondad de Dios y su voluntad.
• La instrucción de Jesús a los discípulos se realiza “en casa”, el lugarde intimidad y enseñanza reposada de Jesús con sus discípulos. La enseñanza es más radical y absoluta: utilizar el (instrumento de poder del) repudio para comenzar otro matrimonio es adulterio. La mayor cercanía a Jesús conlleva una mayor exigencia de vida. Pensemos en la exigencia de nuestra vida cristiana para poder calcular cuál es nuestra cercanía al Señor Jesús.
• El segundo texto se mantiene también en el ámbito familiar: ahora es la figura de los hijos, de los niños. Su poca valoración en el mundo antiguo choca frontalmente con la importancia que Jesús les concede: son la imagen más clara del verdadero discípulo y hay que ser como ellos para poder experimentar el Reino de Dios, el nuevo estado de cosas inaugurado por Jesús. ¿Nuestros valores son los de Jesús o los imperantes en nuestra sociedad? ¿Nuestro estilo es el que pide Jesús: hacerse niños, ser como niños? ¿Qué significa eso?
• Jesús multiplica acciones con los niños (le piden que los toque, pero él los abraza, los bendice y les impone las manos). Es una actitud muy elocuente de la debida multiplicación de nuestros detalles para con los pequeños y necesitados: hacer incluso más de lo que nos piden.
• El ámbito familiar es protagonista de nuestro evangelio. En él Jesús manifiesta una forma de entenderlo muy diferente a los modelos sociales imperantes. ¿El ámbito familiar nuestro también está acompañado y habitado por Jesús? ¿Qué papel juega en nuestra familia?

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.
Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?
Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…
Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?