La Santísima Trinidad
Introducción
Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie
conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo, dice
Jesús que, por otra parte, es la revelación palpitante del Padre: Quien me
ve a mí, ve al Padre que me envió: ya que él y yo somos una misma cosa, en
la unidad del Espíritu Santo... ¡Un Dios maravillosamente único, en tres
Personas maravillosamente distintas... Es el Misterio que hoy nos congrega para
contemplar, adorar y celebrar. Por eso, comencemos cantando:...
Saludo inicial
Exactamente: un
Dios maravillosamente único en tres Personas maravillosamente distintas!... Es
él quien hoy nos congrega para ayudarnos a conocerlo más, para darnos a gozar
de su bondad infinita, para inundar nuestra vida con su gracia y misericordia,
para iluminarnos con su sabiduría, para entusiasmarnos en crecer y madurar a
su imagen y semejanza, para enfervorizar nuestro corazón en su amor y para
hacernos más familia de Jesús en su Iglesia, para robustecer nuestra fe
y nuestra esperanza en lo que viviremos con él eternamente en el cielo... Por
todo esto, comencemos: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.
Que la gracia y la
paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo el Señor, en la unidad del Espíritu
Santo, estén siempre con cada uno de ustedes...
Acto
penitencial
Un Dios maravilloso... ante
el cual descubrimos nuestra pequeñez y miseria. Y es él quien las ve antes que
nosotros y se abaja paternalmente a cada uno y nos dice como a aquel
paralítico: ¡Animo hijo, yo te perdono y te rehabilito, levántate y anda, y
nunca te sueltes de mi mano!...
- Porque sabiendo que si algo somos y
podemos es porque nuestro Creador y Padre pensó en nosotros y nos predestinó a
ser como su Hijo
Jesús... pero fácilmente lo olvidamos y
prestamos más atención a las tentaciones...
Dios Padre, ten piedad de nosotros...
- Porque viendo nuestra situación, el Verbo
eterno de Dios asumió nuestra humanidad para rescatarnos de nuestro pecado...
pero nuestro dolor de los pecados y arrepentimiento no alcanza muchas veces a
convertirnos de verdad...
Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros...
- Porque el Espíritu Santo vive en nosotros
ayudándonos a crecer y madurar en la fe, la esperanza y el amor a Dios y los
prójimos... pero sucede que nuestra correspondencia a su gracia no está a la
altura de su poderosa fuerza santificadora...
Espíritu Santo de Dios, ten piedad de
nosotros...
Dios todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos de la vida eterna. Amén
Liturgia de la
Palabra
·
Primera lectura (Éx
34, 4b-6. 8-9): Moisés reconoce nuestra miseria humana ante un Dios clemente y
comprensivo, paciente, misericordioso y fiel.
Salmo ([Sal] Dn 3,
52- 56): A ti, eternamente, gloria y honor.
Segunda lectura (2Cor
13, 11-13): Pablo exhorta a los fieles de Corinto a vivir en caridad fraterna y
ruega al Señor para que siempre las proteja.
Evangelio (Jn
3, 16-18): Jesús declara a Nicodemo la grandiosidad del amor del Padre al
darnos a su Hijo muy amado como Salvador.
Oraciones de
los fieles
Desde siempre el Señor nos amó y predestinó
a vivir con Cristo, por él y en él en la gloria de Dios Padre...
¿Podría haber mejor destino? Pidamos ser
dignos de tanto amor y corresponder a él con toda el alma y la vida. Repitamos
cantando:
¡Oh Señor, nuestro Dios, qué admirable es
tu nombre en toda la tierra!
Porque Dios nos creó y
¡él nos hizo y somos suyos, ovejas de su rebaño!, alegrémonos todos en él...
Un santo afirma que: Nacidos
de un Dios-Amor, él nos puso en este mundo para que aprendiéramos a vivir en el
amor...
Y como dice el canto, con
su fuerza omnipotente “nosotros venceremos sobre el odio con amor, ¡algún
día será... nosotros venceremos!”...
Y eternamente cantaremos
con toda felicidad al Dios que con decidido amor venció la cruz, el sepulcro y
la muerte y en Cristo nos da vida para siempre...
Oremos con san Francisco de Asís:¡Señor
nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo!... mi Dios y mi todo. Sólo tú
haces maravillas. Tú eres fuerte y grande. Tú eres el Altísimo Todopoderoso,
Padre Santo, Rey de cielos y tierra. Tú eres Uno y Trino a la vez, sumo y único
Bien, totalmente Bien, ¡Señor Dios, vivo y verdadero!... Amén.
Presentación de las ofrendas
Somos un regalo viviente de un Dios que con toda su divina alegría y omnipotencia nos dio la vida, la fe, el amor y la esperanza del cielo eterno en su regazo de Padre, con su Hijo amado y al calor del Espíritu Santo... ¿y cómo agradecer tanta infinita bondad?... Jesús nos enseña cómo: Hagan esto siempre, en memoria mía... y nosotros tomamos pan y vino y lo presentamos sobre el altar para que él los convierta en su Cuerpo y Sangre como ofrenda al Padre y alimento de nosotros, sus hermanos...
Cantemos:....
Comunión
Quien regala una pala ¿no se sentirá
agradecido ver preparar con ella un almácigo? Así es Dios, quiere que con sus
regalos produzcamos
frutos de amor y justicia, de
reconciliación y de paz... Y Jesús, que ahora se nos regala como alimento de
vida eterna ¿cómo espera se lo agradezcamos? ¿Sólo con cantos y plegarias o con
obras de bien y de verdad? Pensémoslo al comulgar su Cuerpo y Sangre
sacramentados.
Acerquémonos cantando:...
Despedida y bendición final
La Misa no termina aquí en el templo, ahora
la empezamos a vivir, porque en torno al altar adoramos
al Dios uno y trino, escuchamos su Palabra,
dimos gracias y pedimos favores, nos realimentamos con sus Sacramentos... ahora
volvemos a las tareas diarias pero con renovada mentalidad y entusiasmo. ¡Que
así sea hasta el domingo que viene!...
Y que el Señor nos bendiga, nos proteja y
acompañe, tenga piedad y nos muestre su rostro, nos mire siempre con amor y nos
conceda su paz.
Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, descienda sobre todos nosotros y permanezca para siempre. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario