05 octubre 2013

¿Una Iglesia “acartonada” o una Iglesia renovada y llena de esperanza?


papa Francisco saluda a un niño enfermo en la favela de Varginha Río de Janeiro JMJ 2013

DE VIDA NUEVA...


EUSEBIO HERNÁNDEZ SOLA, OAR, obispo de Tarazona | Me he animado a escribir y enviar estas páginas a Vida Nueva con la intención y el deseo de colaborar activamente, de forma responsable, en el proyecto de renovación que el Papa está indicando e impulsando para toda la Iglesia, y no solo para la Curia romana. La alternativa es clara. Son dos realidades bien diferentes y dos proyectos, dos actitudes, dos resultados. No es lo mismo tomar partido por un pasado estático que apostar por un futuro lleno de vida, aunque arriesgado.
Todos nosotros tenemos la palabra. Podemos elegir entre las dos opciones. El papa Francisco ya nos ha mostrado cuál es su elección. Desde el momento en que fue elegido obispo de Roma, el día 13 de marzo del año en curso, no ha dejado de sorprendernos con hechos y palabras que, en línea de humildad, pobreza y transparencia, apuestan claramente por una renovación a fondo de toda la Iglesia; y todo ello, en la línea de seguir más de cerca a Jesucristo, el “autor y perfeccionador de la fe” (Heb 12, 2), y el único y definitivo Maestro (Mt 23, 8).
Nos sorprendió al elegir el nombre de Francisco y su modo de presentarse en público, poniendo a toda la Plaza de San Pedro en oración; nos sigue sorprendiendo con su exquisita sencillez en su forma de vivir y con mil gestos, bien conocidos por todos. Más aún, a lo largo de este medio año de servicio como obispo de Roma, ha seguido sorprendiéndonos con cada uno de sus pasos y confirmando en la fe a todos sus hermanos.
El peligro está en acostumbrarnos a sus admirables detalles –totalmente naturales y espontáneos para él– y no saber leer el significado y el hondo calado de los mismos. Otro peligro no menor, que nos amenaza gravemente, consiste en cruzarnos de brazos, esperando pasivamente a que el Papa prodigue gestos, tome iniciativas y adopte decisiones, mientras nosotros dejamos que él se arriesgue sin que seamos capaces de dar ni un solo paso.
Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres, mensaje en una bandera de jóvenes argentinos participantes en la JMJ Río 2013

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