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24 agosto 2016

Domingo 28 de agosto: ¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

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Jesús asiste a un banquete con fariseos. Los invitados buscan ansiosamente los primeros lugares de la mesa para parecer más importantes. Jesús al notarlo, les hace ver que en la vida debemos actuar exactamente al contrario: ser sencillos y no hacer alarde de los puestos que ocupamos o de lo que tenemos. Eso que tenemos debemos usarlo para el bien de los más débiles (“pobres, lisiados, cojos y ciegos”), sin esperar recompensa en la tierra. Si actuamos con sencillez y usamos lo que poseemos para el bien de los demás, la gran recompensa la recibiremos en el cielo.
Es muy fácil sentirse superior por algún pequeño éxito que tenemos en la vida (ser el primero en la clase; ser el campeón goleador; ganar el concurso de poesía…) o tener las posesiones más atractivas (el juguete más novedoso; el coche más lujoso; la ropa más a la moda…). Todo eso, son dones de Dios que no debemos dejar que nos hagan perder nuestra sencillez.

Todos los éxitos o posesiones que Dios pone en nuestra vida son para su gloria, no para la nuestra. Hemos de ponerlos a su servicio ayudando con ellos a los demás.
Cuando actuamos con sencillez y humildad, reconocemos que todo lo bueno que poseemos, viene de Dios. Nada de eso lo tendríamos sin ayuda de Él. Por lo tanto, dejemos que los demás reconozcan en nosotros, la presencia y la grandeza de Dios, al usar esos dones para hacer el bien sin esperar nada a cambio. ¡Nos estaremos ganando el cielo!
Pidámosle ayuda a Dios para que las cosas y los éxitos, no nos hagan perder el verdadero sentido de la vida: amar.
¿Qué posesiones o logros en mi vida me han hecho sentirme superior? ¿Cómo los puedo usar para el bien de los demás?