26 febrero 2012

Cuaresma: 40 días por delante




Jesús, impulsado por el Espíritu, fue al desierto, donde permaneció cuarenta días. Un escenario áspero, entre alimañas. Allí se dedicó a la oración, pues Jesús siempre que iba a emprender una tarea importante, se entregaba a la oración, a dialogar con su Padre Dios. Y ahora iba a iniciar su vida pública. Fue tentado. El evangelio de hoy, de una manera sobria y esquemática nos dice simplemente que fue tentado. Los otros dos evangelistas, Mateo y Lucas, desglosan, detallan en qué consistieron las distintas tentaciones. A nosotros este tema de las tentaciones nos puede parecer un tanto cursi, infantil y trasnochado. Pero de eso, nada. Ya que todos los escándalos, todos los abusos y pecados comienzan con la tentación. Pues el pecado consiste en una tentación aceptada, consentida. Según el diccionario, tentación es instigar, persuadir, inducir a realizar una cosa mala. Es una prueba con la cual se mide la fortaleza del tentado. Y, como tal, una ocasión para crecer y madurar. Sigue leyendo...